Enfermedades oportunistas
Las enfermedades oportunistas engloban
un conjunto de patologías que, como su nombre indica, aprovechan
"oportunamente" la situación de bajas defensas de los pacientes VIH
positivos para introducirse en el organismo.
En muchos casos, se trata de enfermedades que no aparecerían si el sistema
inmunológico fuera normal. Esto no significa que sean enfermedades únicamente
propias de las personas con VIH, hay muchas otras patologías además del sida,
que pueden dañar al sistema inmune. Como siempre, sólo es el médico quien
determinar el diagnóstico.
Estas son algunas de las enfermedades oportunistas más frecuentes:

· Neumonía
por Pneumocystis carinii: neumonía fatal causada por un microorganismo, el
protozoo Pneumocystis carinii (PCP). Es una de las enfermedades oportunistas
más comunes en VIH/sida. Sin tratamiento puede llegar a afectar al 85 por
ciento de los seropostivos. Los pacientes con menos de 200 CD4 son los que
presentan más riesgo de desarrollar esta neumonía. Los primeros síntomas suelen
incluir dificultad para respirar, fiebre, tos seca, pérdida de peso y
sudoraciones nocturnas. A pesar de que la PCP se encuentre entre las primeras
causas de muerte en los pacientes con sida, es una enfermedad que puede
tratarse y resulta prevenible, manteniendo las cantidades de linfocitos CD4 por
encima de 20

· Tuberculosis: (TB) enfermedad
causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Se transmite a través del
aire y ataca a los pulmones, pero también puede causar meningitis; a menudo se
manifiesta con toses secas, pérdida de peso y fatiga. A diferencia de la PCP,
la TB puede aparecer en pacientes VIH+ con linfocitos T CD4 en cantidad
superior a 200. Ya que las posibilidades de que un seropositivo presente TB
pueden ser hasta 40 veces más que las de una persona no infectada por el virus,
todos los VIH+ se someten a una prueba de detección de la tuberculosis, en
cuanto se diagnostica la presencia del virus del sida. El tratamiento de la
tuberculosis se basa en antibióticos; puede ser un proceso algo complejo y
largo en los pacientes con VIH, pero se cura.
· Candidiasis: infección causada por un
microorganismo, el hongo Candida albicans que puede encontrarse en la mayoría
de las personas, si el sistema inmunológico es sano el organismo no desarrolla
la enfermedad. En los seropositivos, la infección puede producir pérdida de
apetito, enrojecimiento o manchas en la boca, lengua, o en la vagina. El
tratamiento de la antifúngicos) cuando la infección persista o afecta de forma
grave a ciertas partes del organismo (por ejemplo, el esófago). Los elevados
niveles de azúcar pueden favorecer la infección, al revés que el ajo, que
parece presentar ciertas propiedades antifúngicas.
· Citomegalovirus:
(CMV) infección viral que podría afectar a todo el organismo. La enfermedad
puede originar diarrea, meningitis y, con más frecuencia, retinitis
(inflamación de la retina) que si no recibe tratamiento puede derivar en
ceguera. Aproximadamente, el 90 por ciento de los pacietnes con sida sufren la
infección por CMV. El riesgo de sufrir la enfermedad por CMV aumenta cuando los
linfocitos CD4 se sitúan por debajo de 100. Los tratamientos del CMV han
mejorado considerablemente durante los últimos 5 años, aunque no erradican la
infección, sólo controlan al virus. La mayoría de los pacientes VIH+ pueden
abandonar el tratamiento específico del CMV cuando alcanzan un nivel de
linfocitos superior a los 200 y siguen una terapia antirretroviral.

· Herpes:
el virus del herpes simple puede provocar herpes orales o genitales con cierta
frecuencia entre los pacientes inmunodeprimidos, como los VIH positivos. Se
trata de infecciones bastante comunes, pero la gravedad aumenta cuando van
asociadas con el VIH/sida, pese a que puede producirse con cualquier cantidad
delinfocitos T.
· Infecciones
por MAC: las siglas MAC corresponden a Mycobacterium complejo
avium-intracellulare, una bacteria que puede provocar fiebres recurrentes,
malestar general, fatiga, anemia, problemas de digestión y hasta graves
pérdidas de peso. La infección por MAC puede mostrarse con cierta probabilidad
entre los seropositivos con cantidades de linfocitos CD4 por debajo de 50; es
bastante raro que se produzca cuando los CD4 superan los 100. El tratamiento de
esta infección se basa en la administración de antibióticos, que pueden estar
contraindicados con los fármacos usados en VIH/sida, por lo que es importante
que el médico sepa con exactitud el tipo de terapia antirretroviral que está
siguiendo.
· Toxoplasmosis: enfermedad
originada por un parásito que infecta al cerebro provocando conductas
alucinatorias, cefaleas (dolor de cabeza), fiebre, desorientación, cambios de
personalidad y mareos. Tiene más riesgo de sufrirlo el paciente con linfocitos
por debajo de 100. La terapia suele ser muy eficaz, aunque la toxoplasmosis
puede reaparecer.
· Sarcoma de Kaposi: enfermedad que
afecta a un 20 por ciento de los individuos con sida. No se ha determinado
completamente su origen; en un principio se clasificaba como un cáncer, pero
recientemente, se ha vinculado con un tipo de herpesvirus. Si el sarcoma
aparece en la piel no reviste un problema de gravedad, pero la situación es más
grave cuando afecta a zonas internas del organismo, puesto que requerirá un
tratamiento con fármacos quimioterápicos (empleados en otros tipos de cáncer).
Hepatitis
C: La
hepatitis C no se considera una enfermedad oportunista en sida, pero su
incidencia entre las personas VIH positivas es muy elevada, porque la infección
por el virus de la hepatitis C (VHC) se transmite al igual que el VIH por vía
parenteral (pinchazos).
Se calcula que un tercio de los VIH positivos también están infectados por el
VHC. De hecho la hepatitis C se ha convertido en la primera causa de
hospitalización y una de las primeras de muerte en los enfermos con sida (en un
30 por ciento de los casos).
Al aparecer los nuevos tratamientos contra el sida (la terapia antirretroviral)
se ha alargado la esperanza de vida de estos enfermos y por eso ahora están
apareciendo muchos casos de hepatitis C. Antes se desconocía este dato porque
los enfermos de sida no vivían muchos años y los síntomas de la hepatitis
aparecen varias décadas después de que se haya producido la infección por el
VHC.
Ahora, sin embargo, la hepatitis C se ha convertido en el principal problema
médico al que se enfrentan los clínicos que tratan a los pacientes con sida.
Según los últimos estudios, la evolución es peor entre los pacientes con las
dos infecciones, que los de una sola.
Así, la cirrosis (una de las consecuencias más frecuentes de la hepatitis C)
aparece a los 6,9 años en las personas infectadas por VHC y VIH, frente a los
23,2 años en los infectados solo por el virus de la hepatitis C.
A pesar de ello, los expertos confían en que la esperanza de vida de los
pacientes coinfectados aumente y disminuyan las principales complicaciones de
la hepatitis C gracias a los nuevos tratamientos.
Ondasalud.com
Hacer clic sobre la imagen de
esta película añadida, (gentileza de fundacioneldorado.org ) que muestra los
enormes sufrimientos en los últimos meses de vida de un enfermo de sida..
