EDUCACIÓN SEXUAL
la falsa educación sexual
la auténtica educación
sexual
Educación para el amor
Hay que atreverse a
denunciar
Programas basados en la
abstinencia
“Un hombre desenfrenado no puede inspirar afecto
ni a otro hombre, ni a un dios,
es insociable y cierra la puerta a la
amistad”
(Sócrates).
Se
habla mucho de educación sexual. Y realmente parece necesario a una sociedad
para la que desde hace unas décadas todo es sexo: sexo en la prensa, sexo en la
televisión y sexo en la calle. Ahora bien, hay que ser crítico con la idea de
que a todo lo que se llame educación sexual, realmente lo sea. En muchas
ocasiones podríamos quedarnos simplemente con instrucción sexual, cuando no se
debería calificar realmente de corrupción sexual.
Si se quiere
detener el SIDA hay que educar la sexualidad de las personas. Una escritora
sudafricana, Nadine Gordimer, Premio Nobel decía(1) : “En los países occidentales, las relaciones
sexuales ocasionales se dan entre jóvenes que, desde el punto de vista material,
son unos privilegiados a los que, sin embargo, la sociedad ha sido incapaz de
transmitir los auténticos valores de la sexualidad humana, la noción de que la
relación sexual no se limita a una función puramente física, como la
evacuación, que es a lo que algunos activistas pretenden reducirlo todo.”
(...) “Hay aspectos sutiles, que tienen
su importancia, relacionados con cualquier campaña en contra del VIH y del sida
que quiera llegar a influir en un cambio de actitudes hacia las costumbres sexuales.
Porque sí, se descubrirá un remedio, y se descubrirá una vacuna, pero ¿y luego?
¿Cómo vamos a recuperar la calidad de unas relaciones humanas que han caído en
la degradación y en la vergüenza, reducidas a la consideración de mero foco de
una enfermedad mortal ?”
Como ejemplo de lo que sucede, veamos el siguiente informe. Una
sexualización malsana está poniendo en peligro a las chicas cada vez más -es la
conclusión principal de un informe publicado el 19 de febrero del 2007 por la Asociación
Psicológica Americana, titulado «Report of the APA Task Force
on the Sexualization of Girls».
El estudio es el resultado de la investigación sobre el
contenido y los efectos de los medios de comunicación: televisión, vídeos
musicales, música, revistas, películas, vídeo juegos e Internet. El equipo de
trabajo examinó también las campañas de promoción y anuncios de productos
dirigidos a las chicas.
«Tenemos una extensa serie de evidencias para concluir que
la sexualización tiene efectos negativos en diversos campos, que incluyen el
funcionamiento cognitivo, la salud física y mental, y el desarrollo sexual
sano», afirmaba la doctora Eileen Zurbriggen, directora del equipo de trabajo y
profesora de psicología en la
Universidad de California, Santa Cruz, en una nota de prensa
que acompañaba el informe. La sexualización causa dificultades a cualquier
edad, indica el informe, pero añade que es especialmente
problemática cuando tiene lugar a una edad más temprana. Lograr la madurez
sexual en los adolescentes no es un proceso fácil, reconoce el estudio, pero
observa que cuando se anima a una chica joven o adolescente a ser sexy, sin que
ellas sepan siquiera lo que esto significa, el proceso se complica aún
más."
El combate contra el sida requiere
una educación sexual adecuada, aseguraba el Papa Juan Pablo II en el Mensaje
escrito con ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo de Yaounde (Camerún) del
11 de Febrero del 2005. Si bien hay otras formas de contagio, en la mayor parte
de los casos el virus se transmite por vía sexual, de modo que se «pueden
evitar sobre todo a través de una conducta responsable y de la observancia de
la virtud de la castidad». Por ello, «es necesario aumentar la prevención
mediante una educación que respete el valor sagrado de la vida y la formación
de una correcta práctica de la sexualidad». En el mensaje hacía también
recomendaciones a organismos internacionales, a los nacionales, a las empresas
farmacéuticas, y a los cuidadores y familiares de enfermos para que ofrezcan a
los afectados por el sida todo el alivio moral y espiritual.
la falsa educación sexual.
La famosa investigación de Alfred Kinsey encendió la revolución sexual y la educación sexual. Pero las
investigaciones de la Dra. Judith Reisman han demostrado que sus
"hallazgos" fueron un fraude científico, basados en parte en crímenes
increíbles contra los niños. Los impactantes libros y artículos de la Dra. Reisman
denuncian los defectuosos estudios de Kinsey y sus pervertidos planes para
promover sus ideas.
La campaña que está
llevando a cabo contra los estudios de Kinsey la Dra. Reisman, se
llama RSVP America - Restoring Social Virtue & Purity to America. Su portal
en Internet (en inglés) está en: www.rsvpamerica.org. En este sitio
aprenderás mucho sobre Alfred Kinsey, el Padre de la Revolución Sexual,
y podrás adquirir el libro de la Dra. Reisman, "Kinsey: Crimes &
Consequences", así como
otros materiales : "Kinsey, Sex and Fraud - The Indoctrination of a
People"; "Soft Porn Plays Hardball" y "Rsvp America-
Parents Training Document".
Ante el aumento de delitos sexuales, de embarazos fuera
del matrimonio o de adolescentes, y otros, que ha tenido lugar en los países
aparentemente más desarrollados, las autoridades han tratado de reaccionar.
Pero hay formas bien distintas de reaccionar.
Ya desde el
comienzo de los problemas, en Estados Unidos, la poderosa Planned Parenthood y
el Sex Informatión and Educatión Council, se lanzaron a desarrollar planes de
estudios con educación sexual, poniendo énfasis en la contracepción y en el
establecimiento de dispensarios escolares que sin conocimiento de los padres
pudieran proporcionar a los menores contraceptivos. Y si aún con todo, se
fallaba, siempre estaba el “consejo” del aborto.
En España, y en
otros países de Europa, también desgraciadamente se han tratado de dar las
mismas soluciones, aún sabiendo - pues el tiempo de retraso juega a nuestro favor
con los datos de la experiencia- que los resultados obtenidos por los pioneros
en EE.UU. de esas campañas habían sido negativos.
El que a más
"educación sexual" de ese tipo, se obtienen más casos de embarazos
juveniles, fue suficientemente documentado desde el principio. En Estados
Unidos S. Roylance, J.A.Ford y J.Kasun en su testimonio ante el Comité del
Senado sobre Trabajo y Recursos humanos, en Marzo de 1981 mostraron que los embarazos
aumentaron conforme se introdujeron estos nuevos programas: los Estados con
gastos más altos mostraron los niveles más altos de embarazos y de abortos. En
California, uno de los estados pioneros, la tasa de embarazos creció 20 veces
más rápido de 1970 a
1976 que en el resto de la nación, y en el condado de Humboldt, este aumento
fue 40 veces más rápido después de la introducción de los programas de
"educación sexual".
Alguien podía
haber decir, que eso no quiere decir nada, pues quizá si no hubieran tenido
lugar esos programas las cifras hubieran sido más altas. Pues no, también
estaban los datos para desmentirlo. En Utah en 1980, se aprobó una ley que
requería el consentimiento paterno para la distribución de contraceptivos a
menores: hubo un descenso sustancial de la asistencia la clínica, las cifras de
embarazos y de abortos de adolescentes también descendieron.(2). Un resultado similar se observó en Minnesota a
partir de una ley de 1981 que obligaba a notificar a los padres. (3)
En New Haven había
tres escuelas similares. Una de ellas instauró un amplio programa de
"educación sexual" 11 años antes, que condujo a un espectacular
aumento del número de embarazos comparado con las otras dos escuelas que no
ofrecieron ese programa. Se concluyó ese estudio diciendo que era necesaria más
investigación y evidencia estadística antes de adoptar tales programas, que, en
su opinión "pueden estar contribuyendo al problema". (4)
Muchos más
estudios realizados en América pueden ponerse como ejemplos para reforzar este
criterio, incluso alguno de ellos encargados por la citada Planned Parenthood. (5) (6) (7) (8)
Todos estos
ejemplos no sólo revelan la ineficacia de esa "educación sexual" sino
que también pone en evidencia una de estas dos cosas: o que son muy tontos los
que diseñan los programas, o que hay otros fines muchas veces inconfesables.
Hay casos en los que sí confiesan las auténticas finalidades. En 1982 el Dr.
H.H. Newman, director médico del departamento de Salud de New Haven, escribió
que, con la excusa de reducir los embarazos entre adolescentes, los programas
de educación sexual intentaron enseñar a los niños a alcanzar el ajuste sexual,
a explorar cuestiones como la masturbación, técnicas sexuales, homosexualidad,
y violación. En sus palabras: "En
lugar de enseñar a los jóvenes a evitar un embarazo no deseado y sus
consecuencias, les enseñamos que la alegría del sexo es su herencia humana".
Para la sociedad
en general, parece evidente que la "educación sexual" ha fracasado y
está fracasando. El que a pesar de todo el que insistan e insistan con esos
programas lleva a la conclusión inevitable de que el verdadero objetivo ha sido
y es, cambiar las actitudes sociales hacia el sexo, aboliendo cualquier norma
tradicional en este campo y alentando la aceptación de prácticas que muchos
padres consideran desviadas. Tales metas son difíciles de defender en un debate
público, por eso se resguardan y tratan de mantener el mito del SIDA y de la
prevención de embarazos.
Estas organizaciones
que difunden esos programas no asumen después ninguna responsabilidad de los
desastres que dejan atrás, que afectan a los jóvenes, cuando sus intentos de
ingeniería social fallan. Enseñan a seres humanos jóvenes inmaduros como
hechos, ideas basadas en opiniones no comprobadas pero de moda, rechazando
absolutamente la sabiduría de siglos de civilización. Y al final, se añade, el
que no quieren recoger los platos rotos: jóvenes desmotivados, fáciles presas
del SIDA, de la droga y de tantas otras lacras sociales que anula su
personalidad.
La programas
están cambiando, pues la mayoría de los programas que se han llevado a cabo en
EE.UU. con vistas a la prevención del SIDA también se han mostrado ineficaces,
al haber nacido con la misma doctrina con la que nacieron sus hermanos mayores,
sobre "educación sexual". Hay numerosas publicaciones científicas que
afirman que la educación sexual/VIH ha fracasado sistemáticamente en su intento
de producir cambios significativos en la conducta de los adolescentes, sobre
todo por lo que se refiere a un comportamiento que reduzca el riesgo de
contagio. (9) (10) (11) (12) (13) (14) Un resumen completo de
todos los estudios anteriores lo hace A.R. Shiffman, que afirmaba : "El conocimiento acerca del SIDA o de la
infección por VIH y su prevención no se asoció con ningún cambio en las
conductas de riesgo, ni tampoco lo estuvo con el número de fuentes de
información acerca de la epidemia, ni con el conocimiento directo de pacientes
infectados, ni con la estimación del riesgo personal, ni con el consejo de
someterse a una prueba de VIH. De hecho los jóvenes cuyas conductas de riesgo
aumentaron más, fueron los que tuvieron más probabilidades de conocer a alguien
que había muerto de SIDA, y que estimaron su propio riesgo como alto. La
mayoría de los jóvenes dijeron que no usaban preservativos regularmente, por
que no les gustaba, y que tenían poca confianza en su capacidad protectora".(15)
Es fácil darse
cuenta que los adolescentes emprenden la actividad sexual debido a problemas
más profundos, y por más instrucción sexual que se les de, no cambiarán sus
comportamientos de riesgo. Hay que plantearse arreglar los cimientos antes de
dedicar tiempo y más tiempo a reparar el tejado con tejas quebradizas. Gilmore
y al. informaron que la conducta sexual peligrosa se asocia con abuso de
medicamentos y alcohol, tabaquismo y delincuencia. En cambio, en su estudio,
los adolescentes comprometidos con los valores, actividades e instituciones
convencionales, tales como la familia y la iglesia, tenían menos probabilidad
de emprender una conducta sexual peligrosa "presumiblemente porque piensan más en el futuro" stá claro que los adolescentes raramente emprenden una
sola conducta problemática como droga, violencia, robo, fracaso escolar,
expulsión del centro escolar. Por contra, tienden a llevar a cabo conductas con
múltiples problemas. (17)
Así
pues, con esas evidencias, las cosas empezaron a cambiar en Estados Unidos. Por
ejemplo, el 5 de Abril de 1999, la Agencia Efe informaba que El Gobierno de EE.UU. y
los de los estados gastarán en un quinquenio más 60.000 millones de pesetas en programas de
educación sexual, que enseñan a los adolescentes que la mejor receta es la
abstinencia. El Consejo de Educación Sexual de USA publicó un informe según el
cual estos programas están teniendo un impacto profundo en la forma en la que
se orienta a los jóvenes sobre un aspecto crucial de su vida. La ley federal
que paga estos programas dice con claridad que los programas deben evitar toda
mención al uso de anticonceptivos, como no sea para informar sobre las tasas de
fallo de tales métodos.
Parece mentira que en EE.UU. hayan
comenzado a cambiar los programas ya desde la época Clinton, conociendo las
costumbres del americano medio. Pero al menos se dan cuenta de todos los
problemas personales y sociales que acarrea la liberalidad sexual. En España,
por el contrario, y desgraciadamente, la “educación” sexual que se impone a los
alumnos va por otros derroteros, y padres y educadores se encogen de hombros
ante campañas gubernamentales que dañan la formación de los hijos. Incluso la ONU impone programas de
deseducación sexual a países pobres que no pueden defenderse.
No queremos
pensar mal, pero tampoco hay que ser ingenuo y cerrar los ojos ante lo que
parece intereses económicos y de otra especie que se descubren a nada que se
tira de la manta. Confirmadas las sospechas, hay que pedir responsabilidades
caiga quien caiga, como dice el programa televisivo. Hay quien piensa que
muchos negocios están detrás, esperando que esté enferma la sociedad para
llenar sus arcas, como si de buitres se tratara. Se llega a situaciones en las
que se puede afirmar, como alguien dijo, que “el negocio de la salud empieza
con el ginecólogo, y termina con el enterrador”.
Va
a ser verdad lo que decía una escritora. Los
jóvenes pagan hoy el precio de la «revuelta» sexual de los ’60.En
un artículo de opinión publicado por el Washington Post,(9-6-2002) la autora
del libro «Sex and Sensibility: The Thinking Parent's Guide to Talking Sense
About Sex» (Perseus Books), Deborah Roffman, reflexionaba sobre la falta del
significado de la sexualidad entre las jóvenes generaciones. En la era del
Sida, los jóvenes pagan actualmente el precio de esta carencia, fruto de la
revolución – o tal vez mejor la revuelta – sexual de los años ’60.
Las cosas en Europa
se han sucedido de modo paralelo. En Suecia, por las mismas décadas, se
experimentó un aumento de lo que se llamó entonces "nacimientos
ilegítimos", excepto entre los jóvenes más mayores o entre quienes no
recibieron esa "educación sexual". En España un estudio similar se
llevó a cabo en Manresa obteniendo los mismos resultados.
Causa sorpresa comprobar que cuando en
otros países están de vuelta de muchas cosas, nosotros seguimos tropezando como
ellos, y no nos sirve su mala experiencia.
Como resultado de
la ausencia de educación sexual, o de una deformada “educación” sexual, vienen
después los embarazos de adolescentes. Resulta matemático. En aquellas
poblaciones, institutos, etc., donde se ha pretendido ir “en vanguardia” con
campañas “atrevidas” de información sexual a adolescentes, allí se han
producido al poco embarazos de adolescentes. Luego, estas jóvenes, normalmente
presionadas, para intentar resolver el problema, se cargan al más débil, al que
en ese momento no tiene voz, ni voto, ni puede defenderse : el niño.
Se dio a conocer
un estudio de una profesora del CSIC sobre la fecundidad de los jóvenes
adolescentes, en el que se revela que las adolescentes españolas recurren cada
vez más al aborto ante un embarazo inesperado. Una de cada tres gestaciones en
jóvenes menores de veinte años se aborta (36% exactamente), lo que sitúa a
España entre los países europeos con más abortos entre adolescentes. A esta
cifra hemos progresado (¡qué progresistas somos !) lentamente desde 1975,
y Cataluña y Asturias están a la cabeza de niños catalanes y asturianos a los
que se les ha puesto el stop para nacer. La autora del estudio (18) se pregunta si la
educación sexual que se les da a los jóvenes es la correcta, o si se ha
ocultado la idea de que cualquier relación sexual conlleva el riesgo de una
concepción
Como
botón de muestra, de cómo se imparte la “educación sexual” en España, aquí va
el ejemplo que relataba Juan Manuel de Prada en un diario nacional (19),
alumnos de 4º de ESO ven como la educación sexual que imparten voluntarios de la Cruz Roja, es el
aprendizaje en colocación de condones (con plátanos de modelos), y reparto de
condones pagados por el Ministerio de Sanidad colaborando gays y lesbianas que
aprovechan la ocasión para enseñar las fases de coito anal. Reproducimos unos
párrafos del artículo, con su estilo descarnado, que se hace necesario.
“El desquiciamiento pedagógico
que sufrimos hace posibles estas paradojas grotescas: nuestros jóvenes
abandonan las aulas sin tener ni puñetera idea de su ubicación en el mundo,
pero en cambio se les informa exhaustivamente sobre sus coordenadas genitales.
Hasta hoy, una de las muestras más inequívocas de orfandad cultural era la
propensión a contemplarse el propio ombligo; a partir de ahora, esa propensión
descenderá hasta las partes pudendas. Como se ve, algo hemos progresado, aunque
sea hacia abajo. (...) Los misterios gozosos del sexo constituyen una de las
más formidables expresiones humanas; pero su conversión en catequesis los
rebaja a una grosera variante del tedio. Parece que ahora lo moderno y
convergente con Europa es llevar el sexo a las escuelas como si de una árida
disciplina se tratase, desligada de cualquier visión humanista que lo haga
inteligible. El sexo como pura zoología, vamos. (...) Los discípulos de
Florence Nightingale repartieron entre los alumnos, a modo de eucaristía, un
condón resguardadito en un estuche de cartón. Dicho estuche proclamaba su
procedencia con una inscripción nada discreta: «Asociaciones gays y lesbianas»,
y con letra más pequeñita: «Con la colaboración del Ministerio de Sanidad». En
el reverso del estuche, unas risueñas viñetas ilustraban los pasos o requisitos
que exige un satisfactorio coito anal. Así es como se les da por culo a
nuestros adolescentes, así es como se sodomiza su rudimentaria formación
cultural. Con la participación del Ministerio de Sanidad, of course”.
Este
mismo escritor, J.M. de Prada, en una colaboración periodística titulada “corrupción
de menores”
(20) comentaba la guía sexual que el Ayuntamiento de Fuenlabrada (Madrid) había
repartido entre los colegios. En ella se incitaba a alumnos, esta vez menores
de 12 años, a toda clase de precocidades y aberraciones. J.M. de Prada, del que
yo no aconsejaría todos sus libros, dice así, con todo el sentido común del
mundo: “ Los misterios gozosos del sexo constituyen una de las más
formidables expresiones humanas; pero, desde hace algunos años, se ha impuesto
cierta creencia según la cual lo moderno y progre consiste en meter el sexo
(aunque sea con calzador) en las escuelas, desligado de cualquier visión
humanista que lo haga inteligible. Las coartadas que se ofrecen son siempre las
mismas: debemos evitar los embarazos indeseados, debemos prevenir las
enfermedades de transmisión sexual, etc. Pero la realidad demuestra que el
reparto de condones y cochambrosos prontuarios sexuales no ha reducido ni un
ápice estas lacras; por el contrario, las ha hecho endémicas, pues a la postre
se inculca a nuestros hijos una irresponsabilidad risueña y sin trabas. Hemos
pasado de execrar la figura de aquellos curas tenebrosos que martirizaban a los
niños, anunciándoles que se les derretiría la médula si se toqueteaban las
partes pudendas, a implantar la figura del «pedagogo sexual» -mucho más nociva
que la del mero pornógrafo-, sin otro cometido que convertir a nuestros hijos
en zascandiles con el bálano embravecido y el chichi chorreante. Detrás de tanta
paparrucha presuntamente pedagógica existe un afán por pervertir la inocencia,
por reducir las pasiones más nobles y en ciernes a un mero repertorio
embrutecedor, donde el hedonismo más chabacano se erige en piedra angular y
única justificación de la vida; diríase que los promotores de tanta podredumbre
quisieran vengar su juventud agitada por los fantasmas de la represión
corrompiendo a nuestros hijos, instilándoles el veneno de la degradación
sexual, reduciéndolos a meros despojos sin más aliciente que el intercambio de
flujos.
El desquiciamiento pedagógico que sufrimos hace posibles
estas paradojas grotescas: nuestros hijos abandonan las aulas sin tener ni
puñetera idea de su ubicación en el mundo, pero a cambio se les informa
enfermizamente sobre sus genitales. La curiosidad a flor de piel del
adolescente es sometida a una burda utilización que convierte la sexualidad en
una rutina obligada y omnipresente. El orgasmo adquiere rango teleológico; y
luego nos extrañamos de que los adolescentes hayan arrumbado los ideales que
hacen más digna y esperanzada nuestra travesía por la tierra. De lo que se
trata es de conseguir que una actividad natural, que -como la inspiración de
los antiguos poetas- sopla cuándo y dónde quiere, con esa alegría aleatoria de
lo que llega sin previo aviso, se convierta en actividad reglamentada y animal.
Se trata, en definitiva, de despojar el placer de su azarosa delicia vinculada
al amor para convertirlo en jodienda repetitiva, en competición venérea, en
pura zoología.
En eso quieren convertir a nuestros hijos: en tristes
bestias que se masturban con el teléfono de la ducha. Es genial”
Veamos más informes
de otras partes del mundo. Un informe publicado en el Journal of Health Economics de Inglaterra, a principios de
Marzo del 2002, confirmó que la educación sexual impartida en el país no reduce
los embarazos en adolescentes, peor aún, los aumenta. El análisis cuestionaba
directamente la efectividad de la política del gobierno que propuso el consumo
de contraceptivos como la "mejor solución" para los jóvenes que
quisieran tener relaciones antes de los 16 años.
El investigador Dr.
David Paton, del Nottingham University
Business School, explicó en declaraciones a la cadena BBC que
"mientras se incrementa el acceso a los servicios de planificación
familiar los promedios de embarazos en adolescentes no cambian e incluso hay
evidencia de que aumentan". "Definitivamente
no disminuyen, que es justamente lo que el gobierno pretende. Parece que la
planificación familiar impulsa a más personas a tener relaciones, y eso junto
al alto promedio de contraceptivos anula cualquier avance positivo",
agregó Paton invitando a los padres a involucrarse más con la educación sexual
de sus hijos.
A mediados de la década de los 80, la política de informar a los padres si sus
hijos han recibido contraceptivos mostró una pausa en el crecimiento de los
embarazos adolescentes, luego de un periodo crítico de aumento. Asimismo, las
recientes estadísticas nacionales muestran que, aunque el promedio del uso de
contraceptivos en jóvenes menores de 18 años disminuyó el año pasado, el
promedio en mujeres menores de 16 años en Inglaterra ha aumentado del 8,2 por
cada mil mujeres a un 8,3 entre 1999 y 2000.
Continuamente se publican artículos que desacreditan
las habituales formas de prevenir el contagio de enfermedades de transmisión
sexual, y de embarazos de adolescentes. La conocida revista médica British
Medical Journal (BMJ 324: 1354, 2002) publicaba unos artículos “técnicos”, que
no contenían consideraciones de tipo ético o moral.
1.
Estados Unidos y Gran Bretaña están a la cabeza de los países con más embarazos
inesperados.
Entre
las 22 naciones con mayor nivel de vida del mundo, Estados Unidos y Gran
Bretaña tienen el mayor índice de embarazos de adolescentes, 52 embarazos por
1.000 jóvenes en Estados Unidos y 30 en Gran Bretaña. Según se refiere en el
British Medical Journal (BMJ 324: 1354, 2002) los expertos que han realizado el
estudio afirman que en los doce próximos meses al menos 1.250.000 adolescentes
se quedarán embarazadas en los 22 países que hemos comentado. Según un informe
de la universidad de Essex, comentado en el mismo trabajo, la gran diferencia
en los índices de embarazos de estos 22 países puede ser debida, principalmente,
al abandono del concepto tradicional de familia, que ha llevado a lo que ellos
denominan una transformación “socio-sexual”, en la que los adolescentes están
sometidos a una gran presión para experimentar el sexo; también sugieren que
influye de una forma decisiva el cómo estos países preparan a sus adolescentes
para la vida moderna.
2.
¿Los programas para reducir los embarazos para adolescentes están consiguiendo
su objetivo?.
No
es fácil conocer en qué medida los diferentes programas que se han ido utilizando
en los países occidentales para evitar los embarazos de adolescentes (entre 11
y 18 años) han conseguido su objetivo, por lo que sobre este tema se suelen dar
datos, muchas veces subjetivos, pero casi siempre sin una base científica
adecuada. Sobre ello se ha publicado recientemente una interesante revisión el
British Medical Journal (BMJ 324; 1426, 2002), en la que se hace una evaluación
de lo publicado entre 1970 a
diciembre de 2000. Se recogen 26 estudios, en los que las condiciones
esenciales para que una evaluación médica de carácter epidemiológico tengan
validez, se han cumplido. Los estudios procedían de Estados Unidos, Australia,
Nueva Zelanda y Europa (excluyendo a Europa del Este). En este trabajo se
constata que los beneficios conseguidos por los distintos programas son muy
exiguos, porque no retrasan la iniciación de las relaciones sexuales en las
mujeres ni en los hombres. Estos programas no mejoran la utilización de los
medios artificiales de control de la natalidad, y sobre todo no reducen el
índice de embarazos en las mujeres jóvenes. Únicamente se consiguieron
resultados positivos en la prevención de embarazos de adolescentes cuando se
utilizaron conjuntamente programas que introducían medidas técnicas (educación
sexual, controles clínicos en las escuelas, disponibilidad de clínicas de
planificación familiar), junto a programas de abstinencia sexual. Con estos
medios conjuntos los embarazos de adolescentes se redujeron prácticamente a la
mitad. Los autores concluyen que “las estrategias de prevención primaria
evaluadas hasta la fecha (que consisten sólo en el reparto de anticonceptivos),
no consiguen retrasar la iniciación de las relaciones sexuales, o mejorar el
control de la natalidad entre los adolescentes o reducir el número de embarazos
en las mujeres jóvenes”.
En
el Reino Unido, entre los años 1992 y 2000, el número de jóvenes menores de 16
años que acudieron a las llamadas “clínicas de planificación familiar”, donde
se reparten anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos), aumentó un
143,5%. Durante ese mismo periodo, el número de recetas para la “píldora del
día siguiente”, entregadas a ese mismo grupo poblacional, aumentó un 248,8%, y
en un 321,5% en las adolescentes entre los 16 y 19 años de edad. Sin embargo,
la tasa oficial de embarazos permaneció casi igual y la tasa, también oficial
de abortos, aumentó. Mientras tanto, entre 1995 y 2000 los casos de
enfermedades sexualmente transmitidas entre los jóvenes de 16 y 19 años de edad
aumentaron un 58,3%.
Más estudios muestran
la evidencia. Según publicaba Telegraph [ http://telegraph.co.uk ], el
14.06.2002, las clases de sexo no han reducido los
embarazos entre adolescentes . Dos nuevos estudios – uno realizado en Escocia
y el otro en Canadá – revelan que los programas especiales de educación sexual
en las escuelas no tienen un efecto positivo en el comportamiento de los
jóvenes y no ayudan a reducir el número de embarazos no deseados entre
adolescentes. Los investigadores suponen que la influencia cultural pesa más
que la académica.
Los efectos
perjudiciales de los programas de educación sexual que promueven sólo el «sexo
seguro» fueron puestos en evidencia en un estudio publicado en Inglaterra a
principios del año 2004. El 14 de marzo, el Telegraph de Londres informaba de
una encuesta llevada a cabo por el Family Education Trust, titulada «¿Educación
Sexual o Adoctrinamiento?». La encuesta analizaba las zonas donde la Unidad de Embarazo
Adolescente del gobierno ha puesto en marcha programas para reducir el número
de chicas que quedan embarazadas.
La estrategia de la
unidad implica educación sexual más explícita en los colegios, con frecuencia
llevada a cabo por enfermeras sin que esté presente el profesor. También
reparte libremente condones y envía tarjetas de cumpleaños a las chicas que
cumplen los 14 años pidiéndoles que asistan a controles de salud confidenciales
sin sus padres.
El informe del Family
Education Trust encontró que en la mayoría de los lugares, ha habido un aumento
de los embarazos adolescentes tras la implementación de estos programas. Uno,
en Cornwall, vio como aumentaban un 17% los embarazos entre el 2001 y el 2002.
En York, los embarazos adolescentes subieron un 34%.
Escocia tuvo
resultados similares tras introducir programas de distribución libre de la
píldora del día después y de condones, informaba el 11 de abril del 2004 el
Sunday Times. Las chicas de edades entre 13 y 15 años en la zona afectada, los
Lothians, tienen un 14% más de probabilidades de quedarse embarazadas que sus
compañeras del resto de Escocia, en comparación con el 3% que había antes de
comenzar el programa. La región fue seleccionada como una zona de pruebas para
el proyecto del gobierno Healthy Respet. El cardenal Keith O’Brien, presidente
de la
Conferencia Episcopal Escocesa, afirmó que el modelo de
Healthy Respect ha fallado. Y animó a que no se ampliara. «Esta postura ha
fallado al abordar el aumento de enfermedades de transmisión sexual, embarazos
indeseados y abortos», afirmó. «Su estilo de falta de valores no debería usarse
en otras partes de Escocia». Aumenta la evidencia, en ambos lados del
Atlántico, de las ventajas de los programas que promueven la abstinencia y un
punto de vista comprensivo de la sexualidad humana.
Los programas de la ONU
relativos al eufemístico término de “Salud Reproductiva” están siendo aplicados
a la fuerza en muchos países, a pesar de las críticas de muchos sectores de la
población. Sólo cuando un análisis final de sus resultados indica el fracaso, y
cuando ésto es denunciado por grupos feministas, parece que se deciden a
detener dichos programas.
Extractamos noticias de diarios de México del 22-4-03, que indican que
feministas mexicanas admiten fracaso de programas de “educación sexual”
Autoridades
públicas y feministas mexicanas han admitido finalmente que el controvertido
programa de educación sexual aplicado en la Capital Federal
pese a las críticas de las organizaciones de padres, ha fracasado rotundamente.
Silvia Ortega,
Subsecretaria de Servicios Educativos, entrevistada al término del inicio de
las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer, dijo que “a pesar del impulso de la educación sexual
en primaria y secundaria, la tendencia de los embarazos juveniles sigue en
aumento”. Añadió que “Se han
impulsado desde hace una década contenidos de enseñanza sexual centrados en los
aspectos genitales y sin proporcionar valores morales respecto del recto uso de
la sexualidad; estos programas no han tenido el resultado esperado”.
“Se ha elevado el embarazo adolescente, no se ha contenido, sigue la
tendencia a la alza, cosa que es muy sorprendente, en vista de que ya desde
hace más de una década estamos enfatizando la educación sexual en primaria y
secundaria”, dijo la funcionaria a la prensa.
Además, con tono
sorprendido, declaró al diario El Norte” de Monterrey, que “no parecemos estar teniendo el éxito que
deberíamos para que los adolescentes relacionen lo que saben con lo que
practican, en consecuencia, la tendencia al alza del embarazo adolescente se
mantiene”, reconoció.
Según el diario, la
funcionaria admitió también que los embarazos en adolescentes siguen siendo una
de las causas de deserción escolar en el país”.
Por esas fechas, el
Journal of Adolescent and Family Health, en su número de Abril de 2003, publica
un estudio realizado a lo largo de 4 años, en el que afirma que es la
abstinencia y no el uso de preservativo lo que hace bajar la tasa de “embarazos
adolescentes”. El trabajo, también destaca la manipulación de las cifras sobre
este tema de la institución internacional abortista Alan Guttmacher Institute.
Vid. http://www.physconsortium.com/pages/issues/afh_journal.shtml.
INICIO
la auténtica educación sexual.
El hedonismo es la corriente que busca el placer a
cualquier precio, identifica el bien con el placer. La búsqueda del placer es
tan vieja como la humanidad, y las primeras corrientes filosóficas ya se
enfrentaban. Un sofista llamado Calicles decía que “el que quiera vivir bien debe dejar que sus deseos alcancen la mayor
intensidad, y no reprimirlos, sino poner todo su valor e inteligencia en
satisfacerlos y saciarlo por grandes que sean.”
Aristóteles, dice
que el placer no es ni malo ni bueno en sí mismo, y que es malo en cuanto “hace al hombre brutal o vicioso”. Y
después, en la Etica
a Nicómaco comenta que “este peligro es
mayor en la juventud, porque el crecimiento pone en ebullición la sensibilidad,
y en algunos casos produce la tortura de los deseos violentos”.
Vivimos en una
época que ha hecho de lo sexual una revolución cultural, al tipo maoísta de
revolución cultural. Pero, no hay nada nuevo bajo el Sol, y tendemos a olvidar
que desde Homero, desde Sócrates y los Siete Sabios, existe una máxima en forma
de advertencia : “nada en exceso”.
El siglo XX se
caracteriza, en estos aspectos, por haber intentado repetidamente la
justificación racional del hedonismo de la mano del siquiatra Sigmund Freud, de
quien el gran filósofo de ese siglo K. Popper decía que nadie había hecho tanto
daño a la humanidad como Freud. Freud parece que encuentra en la sicología
humana lo que previamente ha decidido que quiere encontrar. Con toda claridad
lo declaró a su discípulo Jung : “tenemos
que hacer de la teoría sexual un dogma, una fortaleza inexpugnable” (Jung,
Memorias). La propuesta freudiana es de una sexualidad tan libre como cualquier
otro placer. Pero, si la razón no domina sobre los sentidos, es dominada por
ellos. Las ideas de Freud han conquistado amplísimos sectores culturales y
sociales.
No es un asunto
banal el que se precise una verdadera educación sexual. La promiscuidad sexual
se ha revelado como factor de gran importancia, no en el origen de la
enfermedad, pero sí en el momento de la aparición de la epidemia del SIDA y en
su progresiva extensión. Deberíamos pensar seriamente sobre el sentido de la
sexualidad que, a través de nuestro comportamiento y manifestaciones
"culturales", estamos transmitiendo a las generaciones venideras. Es
una gran responsabilidad que, en parte debido a nuestros esquemas de
comportamiento sexual, dejemos a las generaciones venideras la herencia de un
virus tan letal suelto por la calle.
Nuestra
indefensión sicológica y moral ante el SIDA refleja las limitaciones de una
mentalidad acostumbrada a confiar sólo en la técnica para problemas que exigen
un cambio ético. Lo malo es que en este caso, el remedio técnico es muy
precario, y el riesgo es mortal. Aunque sólo fuera por la precariedad de esta
defensa, valdría la pena insistir en la importancia del esfuerzo educativo para
promover, entre jóvenes y menos jóvenes, una visión de la sexualidad más acorde
con la dignidad humana, como requisito necesario para una conducta sexual
responsable.
Pero hay
personas, medios y estamentos que se han desacreditado por sí mismos para hacer
esta labor dignificadora. Se reeditó a finales de 1997 un sugestivo ensayo de
Octavio Paz sobre el amor y el erotismo, La
llama doble. El escritor mejicano se refiere allí, a propósito del SIDA, a
la falta de autoridad moral de nuestra sociedad “para predicar la continencia, para hablar de la castidad”. “El Estado moderno, con buenas y malas
razones, se abstiene hasta donde le es posible de legislar sobre estas
materias. Al mismo tiempo, la moral familiar, generalmente asociada a las
creencias religiosas tradicionales, se ha desmoronado. ¿Y con qué cara podrían
proponer la moderación los medios de comunicación que inundan nuestras casas
con trivialidades sexuales ?”. Ahí están esos periódicos que en sus
páginas de salud sermonean sobre una conducta sexual “responsable”, después, en
los anuncios de relax ofrecen riesgos excitantes de pago ; o esas
televisiones que hacen maratones de donativos en favor de la lucha contra el
SIDA, mientras que en el prime time
las ficciones representan la promiscuidad sexual como algo moderno y cotidiano.
La creciente ola de
pornografía que baña Internet está suscitando un grave problema de educación
sexual, declaraba en CNN en español el 16 de Mayo del 2000 una psiquiatra
estadounidense. "Estoy muy
preocupada por los niños", dijo la doctora Donna Woods, de la Universidad de
Michigan, quien agregó que la facilidad para acceder a la pornografía hace del
sexo algo público y lo separa de su verdadera misión humana. "Se
va a presentar un gran problema de salud social (...) para explicar a los niños
lo que no es el sexo", dijo Woods en una sesión del congreso anual de la Asociación Americana
de Psiquiatras. La doctora contó el caso de un adolescente que se convirtió en
zoófilo a través de varios sitios en la red que lo llevaban a pasar 16 horas al
día en Internet, sin comer ni bañarse. Woods dijo que su paciente se justificó
diciendo que la zoofilia era lo mismo que la homosexualidad hace 20 años y que
en poco tiempo podría considerarse una conducta normal. La psiquiatra agregó
que la pornografía en Internet ha perpetuado mitos como el de la sumisión en la
mujer, particularmente en lo que se refiere a la violación. "Un hombre obliga a una mujer y al final ella
termina pidiendo más", explicó Woods. La doctora dijo que se calcula
que dos millones de adictos al sexo merodean la Internet en Estados
Unidos y que el 20 por ciento del comercio electrónico está relacionado con la
pornografía.
Las
opiniones de alumnos en España, entre 13 y 16 años, se han estudiado
recientemente. A mediados
de Octubre del 2002, los directores del Centro de Innovación Educativa de la Fundación Hogar
del Empleado y del Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo
(IDEA), Roberto Rey y Alvaro Marchesi, dieron a conocer un estudio titulado
"Los valores de los alumnos de Educación Secundaria", realizado a
partir de las respuestas de un colectivo de 4621 alumnos de centros públicos y
privados de la Comunidad
de Madrid. Los chicos españoles establecen como sus
máximas preocupaciones el trabajo, la
amistad y el sexo.
Del
análisis de su preocupación por lo sexual, se deduce que la educación es más
necesaria que nunca. Los resultados aparecen tremendamente desacreditados y
enmascarados por una propaganda que machaconamente inunda con sus imágenes
pornográficas la tv y el cine. Si ocho de cada diez chicos piensan que hay que
mantener relacione sexuales fuera del matrimonio, es que no saben lo que es
amor, que para ellos es pura genitalidad. Los chicos piensan que amor es sexo.
No saben en el fondo lo que es amar, precisamente la amistad en su más alto
grado.
Hay
una obsesión por el contacto carnal bajo la presión de una sociedad erotizada.
La pornografía inunda las aulas porque inunda las calles. Quizás haya que
explicar en los centros de enseñanza qué es amor y qué no es amor. Que amor no
es solo sexo, que amor no es solo placer carnal, que el sexo no es algo
orientado a la búsqueda de este placer, sino donación de sí que se orienta a
dar vida y que implica delicadeza y respeto en el noviazgo, conocimiento mutuo,
y un sabio saber esperar mientras el amor, como el buen vino, va madurando por
dentro, durante los años adolescentes. Bonito y limpio amor el de un
adolescente que sepa mantener su dignidad de ser humano a salvarse de la basura
medioambiental, pero ¿procuramos explicar lo que es el amor verdadero y lo que
ello implica, o reducimos las clases de educación sexual a una burda exposición
pornográfica o a una clase de zoología más?
La Fundación FSH (Fundación Solidaridad Humana) en sus programas de
formación con jóvenes en España, propone una "sexualidad alternativa"
para los jóvenes.
Los patrones de
conducta sexual que se imponen a los ciudadanos son los del “sexo seguro” con
la interpretación oficial del haz lo que
te pida el cuerpo. Muchos jóvenes, sin embargo, comienzan a interesarse por
aprender a vivir una sexualidad más plena,
una sexualidad de forma integrada con el amor. A lo que conducen las
campañas oficiales es a un sexo infeliz. No existe ningún método que nos
prevenga de las consecuencias psicológicas y emocionales del “sexo seguro”. No
se ha inventado una píldora para los efectos que producen las relaciones
sexuales precoces; uno no se queda igual cuando es abandonado por aquel que
sólo deseaba su cuerpo, se producen heridas difíciles de curar. Los testimonios
de muchos jóvenes son tales como : “creías
que eras importante para alguien, te has entregado, has tenido momentos íntimos,
has compartido tu cuerpo y de repente se acaba, como si nada de lo anterior
hubiera sido cierto... te sientes engañado, abandonado. Estos sentimientos
duelen, se gravan en la memoria y en el cuerpo. La desconfianza se apodera de
nosotros y nos hacemos más incapaces para volver a una relación con alguien.
Experimentamos que nuestra sexualidad no es algo de quita y pon, no es un juego”.
Para la Fundación Solidaridad
Humana, una institución española que busca transmitir otra forma más sana y
feliz de vivir la sexualidad, «una política de salud sexual debe ir a la raíz y
no a la emergencia y al parche. Hay que educar para lo único que podría
protegernos: ponerse el preservativo en la cabeza. Es decir, más que de sexo
seguro se trata de vivir un sexo inteligente, que consiste en saber cuándo
estoy preparado para mantener relaciones sexuales y puedo asumir todas sus
consecuencias. Es hacer de mi vivencia sexual, expresión de todo mi amor
personal, de sus significados, dimensiones y consecuencias, también las emocionales». Esta fundación realiza multitud de talleres
de educación afectivo-sexual en toda España ya que los problemas de aborto,
sida, rupturas y desengaños no son sino el final de un camino, por lo que hay
que llegar antes para educar en el verdadero amor.
Afortunadamente hay muchos programas alternativos de
educación sexual integral y respetuosa con la persona que suponen el consejo
ponderado de la continencia. Una de las más recientes es El programa SABE del
Instituto Valenciano de Fertilidad que es una buena muestra de ello.
INICIO
Constantemente se habla de la necesidad de educar a niños y
jóvenes en el ámbito sexual; sin embargo, la orientación que se da a esta supuesta
educación no es siempre la correcta.
Buscar una formación integral que incluya las
dimensiones de la sexualidad La sexualidad es un elemento básico de la
personalidad; un modo propio de ser hombre o mujer, de manifestarse como tal,
de comunicarse con los otros, una manera de sentir, expresar y vivir el amor
humano; la sexualidad se refiere a la masculinidad o feminidad de una persona.
Por otra parte, el aspecto genital se refiere a los atributos meramente
anatómicos y fisiológicos (aparato genital y sistema hormonal) que caracterizan
a una persona como hombre o mujer. Este aspecto se encuentra relacionado con la
sensualidad que implica la experiencia de los sentidos, las sensaciones.
La
educación sexual, por lo tanto, debiera referirse a la formación integral de
hombres y mujeres. Esta abarcaría todas las dimensiones de la sexualidad:
biológica, psicológica (integración personal), dialógica (relación
interpersonal), sociocultural, existencial (el hombre concebido como espíritu
encarnado), trascendental (relación con Dios) y ética. Es decir, la finalidad
de la educación sexual es reconocer el valor de la persona humana, en el plano
espiritual y corporal, tanto desde la perspectiva individual, como de la
pareja, para formar una comunidad de amor orientada a la unión y a la
fecundidad. Comunidad que necesariamente repercutirá en una mejor sociedad.
En síntesis, la educación sexual se refiere a la educación para el amor, en la
cual se favorece tanto la expresión de los dos valores implícitos en la sexualidad:
unión (donación de sí) y fecundidad (apertura a la vida y fecundidad
espiritual), así como la integración de los elementos constitutivos del hombre:
biológicos, psico-afectivos, sociales y espirituales. De igual manera, en la
educación para el amor se enfatiza el ejercicio de la voluntad, la correcta
orientación de sentimientos y emociones, con el fin de lograr la maduración
afectiva del ser humano, ayudándolo a llegar a ser dueño de sí y a comportarse
rectamente en sus relaciones interpersonales.
Por naturaleza existen dos sexos que se complementan: hombre y mujer. Sin
embargo, normalmente, la educación sexual se confunde con información sobre el
proceso de reproducción humana, resaltando los aspectos puramente biológicos de
la relación sexual y en la actualidad, complementándola con la instrucción
sobre métodos de anticoncepción o control de la natalidad. Así, se enfatiza que
el uso del condón es sinónimo de ejercicio responsable de la sexualidad, lo
cual únicamente refuerza el mensaje de utilitarismo y desvalorización de las
relaciones sexuales y de la dignidad de la persona.
Del
mismo modo, se enfatiza "el respeto" a las preferencias sexuales como
si se dudara de la existencia única, por naturaleza, de dos sexos: hombre y
mujer, los cuales se complementan de manera recíproca; es decir, sólo el hombre
posee en su esencia, las características para complementar plenamente la
sexualidad femenina, tanto física como psicológicamente hablando. Lo mismo
sucede en el caso de la mujer, quien posee las cualidades para complementar al
hombre en plenitud, y esta complementación es mutua, recíproca, de uno a uno.
Esta
orientación actual de la "educación sexual" parece obedecer a las
características de la sociedad moderna, las cuales incluyen grandes avances
científicos y tecnológicos, pero un terrible retraso humano y espiritual. Nos
encontramos sumergidos en el egoísmo, buscando únicamente el placer inmediato
que además se ha ubicado, casi exclusivamente, en el plano sexo-genital; y
estamos perdiendo de vista, totalmente, la calidad moral de nuestras acciones,
pues caemos en el relativismo donde cada uno es dueño de "su verdad".
Elevemos el concepto de sexualidad a nuestra
altura como seres humanos Así, hasta las relaciones amorosas y sexuales del ser
humano se han equiparado a las necesidades instintivas de los animales,
asumiendo que el hombre debe satisfacerlas con el único fin de obtener placer,
sin darnos cuenta que estamos cayendo en el utilitarismo extremo, llegando a
utilizar a otro ser humano para lograr nuestra satisfacción personal y
denigrando el verdadero sentido de las relaciones sexuales, las cuales debieran
estar orientadas al servicio del amor, en el cual encuentran su verdadero
significado de donación de sí, unión de la pareja, apertura a la posible
llegada de los hijos y fecundidad espiritual.
De
este modo, resulta claro que los padres de familia, son los primeros agentes
educativos del niño y los más indicados para educar a sus hijos en y para el
amor, y deben asumir la responsabilidad de orientar convenientemente también la
parte relativa al contenido de la información sexual que éstos reciben y la
forma de hacerlo, generando una conciencia moral y el predominio de la
inteligencia, la voluntad y la pureza en el ejercicio de su sexualidad y su aspecto
genital.
Educar
en el contexto del amor Para ello, es de vital importancia establecer una
relación de confianza y diálogo permanente con nuestros hijos, y siendo fieles
a la verdad dentro del contexto del amor humano y divino, brindarles la información
oportuna de palabra y obra, es decir, dando testimonio personal de la
importancia de valorar en todo momento la íntima expresión de la sexualidad
masculina y femenina, así como del cuidado y aprecio del cuerpo como expresión
de nosotros mismos pues somos espíritu encarnado, y no transmitir el mensaje de
que nuestro cuerpo se reduce a ser una herramienta de la cual nos servimos,
irresponsablemente, para obtener placer sexual.
Tal vez sería
conveniente preguntarnos: ¿Me preocupo por educar a mis hijos en y para el
amor? ¿Tengo una clara concepción de la sexualidad? ¿Cuál es mi concepto de
hombre? ¿Doy testimonio de obra congruente con lo que predico a mis hijos?
La educación sexual como educación de los sentimientos
En el Diario ABC, el 10 de Julio del 2003,
el catedrático de Psiquiatría Enrique Rojas exponía de forma muy sabia lo que
sigue.
Educar es comunicar conocimientos y
promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta
cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que
se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea
importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos
adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.
Educar es convertir a alguien en persona
más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la
propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación
positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.
Hay que distinguir por
tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la
formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de
datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá.
Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación
humana, se preocupa que a todo ese saber se le saque el mejor partido,
favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más
solidez... más humano y más dueño de sí mismo.
Muchos libros sobre
educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa,
pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede
suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie
de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan
las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no
hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra. Es
imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá
unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras. Unas en la
línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las
corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de
Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano... pero vacías
de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de
anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación
sexual. Ahí está el matiz diferencial.
Educar es instruir,
formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y
limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las
etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare, que
significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir
extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma
dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que
tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un
progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo.
O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo
que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos
intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe
ser realizada por el educador.
Resumiendo: educar es
promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de
conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le
conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión
teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería:
labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con que se
cuenta lo mejor.
La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación
integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.
¿Cuáles son los
principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar
el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica,
artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un
larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme
trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe
esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya
consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de
ellos.
La educación sexual
consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la
sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro
físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y
la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana.
Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al
plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando
por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas
evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí
quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea del educador es
proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un
principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande
del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.
El éxito de la
educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y
de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación
sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro
desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso
humano si éste no se realiza con un fondo moral.
Por tanto, una buena
educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la
propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo
personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad
cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de
forma ordenada y enriquecedora.
A
los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones
sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo
servirla como algo normal, natural, positivo.
En
la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir
trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos experimentan
dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre las formas
elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay que huir
de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y
represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o
a un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no
querer abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2)
La antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo
puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica,
espiritual y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo. Ambas posturas son
reduccionistas y ofrecen una visión estrecha del ser humano.
Educar
en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que
contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último
término, desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su
realización integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola
con amor, para entregarla a otra persona, a través de una donación
comprometida. Cuando no ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno
según su capricho, llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva
y machacona, que no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y
sexualidad formen conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la
relación hombre-mujer.
Así pues,
volviendo a la idea inicial, la educación sexual debe significar una educación
para el amor. Pero desgraciadamente, la palabra amor está tan adulterada, que
al adulterio se le llama amor. ¿Por qué le llaman amor, si lo que quieren decir
es hacer sexo?; esto se pregunta un título de una reciente película española.
Se puede decir que el amor está despersonalizado y trivializado. El verdadero
amor, como señala Thibon, personaliza la sexualidad y le da un sentido y un
fin; y a la vez, le impone sus límites. "No
se puede ir muy lejos vagando en todas las direcciones -escribe Thibon-: sólo la vía estrecha conduce al país sin
fronteras. El erotismo actúa en sentido inverso: suprime en apariencia los
límites de la sexualidad y la priva, de hecho, de sentido y de fin. Es un callejón
sin salida, disfrazado de tierra prometida, donde los lisiados de la sexualidad
y los subdesarrollados del amor buscan una evasión y encuentran una mayor
esclavitud" (21).
Ahora, en demasiadas
ocasiones, se quiere captar la sexualidad desde lo instintivo, como si la
biografía personal se definiera por sus hormonas; al asimilar los
comportamientos humanos por las funciones biológicas, se concluye que basta
conocer los mecanismos para remediar las carencias y para asegurar los
rendimientos. La experiencia global de toda persona honesta sabe que a amar, se
aprende amando, que el sentimiento sexuado tiene mucho que ver con la
elocuencia de lo corporal que expresa compromiso y, por lo tanto, ternura,
intimidad, concordia de caracteres...; allí donde existe esta armonía de los
espíritus, rebosa sobre los cuerpos.
Por ser la persona
capaz de perfeccionarse o de empeorar, se necesita ayuda. Existe una educación
sexual, no basada en la torpeza ni en la ligereza, en la que la naturaleza no
sufre la queja de sentido. No hay que reducir el lenguaje del significado
humano de la sexualidad y del amor conyugal a la mera biología controlable...;
la sexualidad está para expresar un mundo interior muy rico: las pasiones, los
amores, los afectos..., de tal forma que, en su fundamento esta el para siempre
de todos los enamorados .
Tras la píldora y
el fabuloso desarrollo ulterior de la anticoncepción, tras la legalización del
aborto, los valores en torno a la vida sexual han experimentado un cambio
profundo. Y si los modelos al uso de planificación familiar consagran la
separación entre sexo y reproducción, sin necesidad de ningún esfuerzo de
autocontrol, parece que no hay razones que esgrimir para que los jóvenes
retrasen su entrada en tal situación que no exige responsabilidades ni dominio
de sí. Por otra parte, mientras los modelos que hoy nos sirven el cine y la
televisión revelan nuevos tabúes en relación con el tabaco o el sexismo, las
pautas de comportamiento sexual están planteadas en la pantalla con creciente irresponsabilidad.
Y esos son los paradigmas a emular por la gente joven, sobre todo la más
inexperta e ignorante.
Sin embargo, hay
que ir contracorriente, pues es preciso recuperar decididamente el signo
originario y esponsal de la sexualidad, una atracción y una fuerza admirable
que la creación ha reservado a la pareja humana monógama. Orientada al amor y a
la fertilidad en el seno del matrimonio, en un marco de respeto a los ritmos
que condicionan la vida fértil de la mujer. Todo lo demás son desvíos y atajos
que, inevitablemente producen los desordenes ahora censurados en la población
adolescente. Pero, por el momento, esto es algo que no encaja en el pensamiento
de los estrategas de la salud pública.
Que
bueno sería que los padres asumieran sus funciones en la educación sexual de
sus hijos. Hay que organizar cursillos para padres donde aprendan el
modo de introducir a sus hijos en el mundo tan atrayente del amor humano, al
que va unido la vida sexual. Para que aprendan la importancia de una formación
integral para el proceso de maduración personal y la preparación para la vida
adulta; y la formación integral empieza y se apoya en la familia, en el ejemplo
de unos padres que viven en coherencia con los principios fundamentados en la
dignidad del hombre. La educación sexual debe comenzar en la primera infancia,
contestando y explicando con sencillez los fenómenos que el niño va
descubriendo, enseñando en la vida diaria, el cariño, respeto mutuo y ternura
con que se tratan madre y padre, padres e hijos. El futuro de la sociedad
depende en gran parte de la calidad de educación que seamos capaces de ofrecer
a nuestros hijos, y la familia es la primera y principal institución educativa,
y nadie puede sustituirla en este papel, aunque la escuela deba ser ayuda y apoyo.
La educación sexual sólo resultará positiva si se da individualmente,
adaptándose al desarrollo del niño concreto, de modo que dé lugar a una
conversación entre madre e hija, entre padre e hijo.
INICIO
Hay
que decir basta a tanta mentira sobre el sexo. De vez en cuando, alguien se
decide por denunciar las campañas.
En 1991 el
Tribunal de Justicia de Aragón suspendió cautelarmente una campaña de educación
sexual, dirigida a jóvenes de 14
a 18 años, que había sido promovida por el Ministerio de
Educación. Según sus promotores, el objetivo del programa era informar sobre
sexualidad y planificación familiar. Una de sus peculiaridades consistía en
permitir que los jóvenes sean "atendidos" en los centros de
planificación familiar aunque no fueran acompañados de sus padres o tutores. El
programa fue recurrido por la
Concapa (padres de alumnos). El tribunal hizo suyos los
argumentos de Concapa, pues la campaña invadía el derecho de los padres a la
educación de sus hijos. El problema afectaba a la formación moral de los hijos,
lo que es responsabilidad directa de los padres. El auto de suspensión hacía
notar que de la campaña pueden derivarse perjuicios morales para los
adolescentes e, incluso, para los padres, en tanto que la información y el
asesoramiento no estaba de acuerdo con sus propias convicciones morales.
Victoria Gillick
es una madre de familia inglesa que defendió durante años el derecho de los
padres a la educación sexual de sus hijos, frente a determinados programas del
Gobierno inglés. Su historia se cuenta en Relato
de una madre (22) . El caso se inició en 1978, en ese año el Ministerio de
Salud británico puso en funcionamiento ciertos consultorios especiales de
control de la natalidad para chicas jóvenes. En ellos, las escolares, aunque
fueran menores de edad podían obtener anticonceptivos, con la garantía de que
no se enterarían sus padres. Victoria Gillick después de unos años de ser
portavoz de los "padres de Suffolk" decide emprender una acción
judicial. Tras perder en primera instancia, el Tribunal de Apelación la da la
razón, en lo que se consideró una sentencia histórica. Pero en octubre de 1985
el caso llega a la Cámara
de los Lores y pierde el último asalto por un voto. Sin embargo su esfuerzo no
fue infructuoso pues despertó y empujó a mucha gente.
Entre ambas
decisivas sentencias, los agoreros pronosticaban que debido a que las niñas no
tendrían fácil acceso a los anticonceptivos, el número de embarazos entre
adolescentes aumentaría. Decían que hasta veinticinco mil llegaría la cifra. Si
Victoria Gillick perdió finalmente el pleito en la Cámara de los Lores, lo
ganó en el campo de los datos reales. El número de embarazos ni había
aumentado, ni se había estabilizado: de hecho, había disminuido en 1985. Así,
por ejemplo, lo reconocía la Revista Británica de Planificación Familiar: “La disminución del número de adolescentes
que acudieron a los dispensarios y a los consultorios de los médicos generales
no se ha acompañado, contrariamente a lo que se vaticinaba, de una subida
general de embarazos no deseados, o bien porque las adolescentes han usado
métodos de contracepción que no necesitaban receta médica, o porque se han
abstenido del acto sexual”. Al haber, al menos fijado, en dieciséis años la
edad para el consentimiento válido, los Jueces del Tribunal de Apelación habían
reducido en una tercera parte la tasa de promiscuidad de las menores. Así de
sencillas eran las cosas.
Al final de todo
esto, como se ve, la falsa educación sexual provoca mayores problemas que los
que a primera vista pretende resolver (ver los casos citados en el apartado
anterior), mientras que las medidas restrictivas, las educadoras, son las que
dan los buenos resultados. Podríamos recordar también los informes sanitarios
británicos del Mayo de 1999 descritos con anterioridad, al hablar de las
Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), para dar toda la razón a los temores
que planteaba Victoria Gillick .
Otras veces son
las mismas autoridades sanitarias las que dan marcha atrás con sus campañas. En
Julio de 1991 el Departamento de Sanidad norteamericano suspendió una encuesta
sobre la conducta sexual de los adolescentes. La encuesta la iban a realizar
dos sociólogos de la
Universidad de Carolina del Norte, y contaban para ello con
financiación federal: 18 millones de dólares para 5 años. La encuesta, por su
morbosidad, podría transmitir implícitamente, un mensaje opuesto a las
advertencias sobre los peligros que entraña la promiscuidad sexual. A raíz de
este episodio, un miembro de la
Cámara de Representantes, presentó una propuesta para
prohibir que los organismos públicos financiaran encuestas de esta clase.
También se dan
casos de cambios personales. La profesora de ginecología Marion Howard, de la
universidad de Emory (Atlanta), a mediados de los años 70, junto a su equipo,
comenzaron a dar educación sexual a base de métodos de control de la natalidad,
y enfermedades de transmisión sexual. Al cabo de varios años observaron que sus
esfuerzos no servían para que los adolescentes disminuyeran su actividad sexual
ni el uso de anticonceptivos. Así que en 1985 decidieron cambiar de táctica:
añadieron al programa un capítulo para enseñar a los chicos a resistir las
incitaciones de tener relaciones prematuras. El nuevo cursillo de Howwar, se
ganó las risas de sus colegas, pero después de estos años se ganó el respeto y
demostró su eficacia: retrasaba el comienzo de la actividad sexual en los
adolescentes que no la habían tenido y lograba que los demás disminuyan la frecuencia
de relaciones.
En Febrero del 2000 se difundía en la Comunidad de Madrid un
bodrio de folleto redactado por el Colectivo de Gays y Lesbianas, auspiciado
por el Defensor del Menor de la
Comunidad de Madrid y financiado por esta institución, dirigido
a “informar” a niños y adolescentes
sobre “la orientación sexual”. En lugar
de defensor del menor, debería denominarse ese cargo “Pervertidor del Menor”. La persona que tiene este cargo,
con sensibilidad mayúscula, decidió anteriormente, que proteger al menor en
Madrid suponía prohibir su entrada a los toros, y así lo hizo : podía
herir la sensibilidad de los niños. Lo ridículo de aquella medida no dejó de
ser un detalle. Ocultar los toros a los
niños parece ser tan
“progre” como decirles que con su sexo cada uno hace lo que le apetece, eso sí,
llamándolo “orientación sexual”. El colectivo de gays y lesbianas parece muy
preocupado con la educación sexual de nuestros pequeños. Y es que según afirman
“la familia no es lugar adecuado para tratar este tipo de temas”.
El Ministerio de
Sanidad en Colaboración con la
Cruz Roja se dedicaba por las escuelas y colegios a enseñar a
los niños eso del sexo seguro y del uso del condón. Los materiales “educativos”
usados eran los citados anteriormente. Gays y lesbianas en “un esfuerzo
conjunto” con el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid habían repartido estos
materiales por todos los colegios, y en ellos se criticaba la “presunción
universal de heterosexualidad” y se sostenía que entre el 5 y el 10% de la
población es homosexual. La
Consejería de Educación no había mostrado su apoyo a la
iniciativa, pero la realidad es que cuando saltó el escándalo, ya se habían
repartido 6000 unidades "didácticas" y el mencionado colectivo se
disponía a enviar otras 10.000.
Por supuesto a nadie
se le ocurrió hablar de la entrega generosa a la otra persona, de las
relaciones sexuales entendidas como donación al otro en el entorno del amor.
Esas cosas forman parte de la privacidad, y no tiene repercusión social... El
afán estatalista del Estado Moderno le
ha llevado a arrogarse muchos privilegios. El de la educación uno de ellos. Y
encima el de la educación sexual, que
llaman «información sexual». Las autoridades están arrogándose el
privilegio de violar «legalmente» las
conciencias de los niños. La única
autoridad competente para educar la
personalidad de un niño, y por tanto su sexualidad, son sus padres. No el Defensor del menor, ni
el colectivo de gays y lesbianas. Y menos con el dinero de todos.
También, durante
comienzos del año 2000, el Instituto Andaluz de la Juventud de la Junta de Andalucía se
entregaba a la labor de la enseñanza del uso del condón a nuestros escolares,
con reparto incluido. Las diversas administraciones tienen densas experiencias
de que cuanto más se promociona masivamente y sin más contenido, el uso del
condón, aumenta la cifra de embarazos no deseados. Pero aquí no se trataba de
educar, sino de ideologizar. Revolución sexual que le llaman... Y nada menos
que de la mano del Colectivo de Gays y Lesbianas. Pero en medio de esta
revolución de diversos frentes, surgió una voz desde lo hondo del sentido
común. Se trató del Fiscal Jefe de Málaga, don Manuel Villén que tuvo la
valentía de abrir una investigación por presunto delito de corrupción de
menores de la campaña del Instituto Andaluz de la Juventud. La supuesta
"progresía intelectual" le echó los perros, pero ya era hora de que
alguien dijera que el rey está desnudo.
En San Salvador,
informaba ACI el 29 de Abril del 2003, las protestas de cientos de familias
salvadoreñas ofendidas por la exhibición de paneles publicitarios promoviendo “preservativos con sabor” obligaron a los
fabricantes suspender la campaña y retirar los avisos. El Diario de Hoy recogió
el malestar de la población por la campaña que incluía avisos en los paraderos
de buses y las principales arterias. Tras conocer la denuncia, la Comisión Permanente
de Ética del Consejo Nacional de la Publicidad (CNP), se reunió con el anunciante y
la agencia de publicidad, y les solicitaron retirar la campaña.
Según Arturo
Hirlemann, los anunciantes se ofrecieron a “retirar todos los anuncios
voluntariamente”. El caso despertó la conciencia nacional, y el CNP conoció la
molestia que esta campaña había causado a la población, que se sintió afectada
en su moral dijo Hirlemann.
De acuerdo con Luis
Chávez, director ejecutivo del CNP, la entidad es un institución privada de
autorregulación que funciona en base a un código de ética que establece los
procedimientos que la publicidad que se pauta en El Salvador debe observar.
Los programas de educación sexual están en el punto de mira en Escocia. La Catholic Media
Office escocesa, en un comunicado de prensa el 30 de junio del 2004, publicaba
una carta abierta al Ejecutivo Escocés del Sexual Health Strategy Reference
Group, del padre Joseph Chambers, miembro del grupo representando a la Iglesia católica. El padre
Chambers precisaba sus razones para rehusar firmar y apoyar el informe final
que afirma persigue las «mismas políticas que están fallando de manera patente»
en el campo de la salud sexual.
El director de la Catholic Media
Office, Peter Kearney, observaba: «En el área de la salud sexual, vemos que las
cifras de abortos de Escocia se mantienen, no disminuyen las concepciones entre
los adolescentes y hay un aumento masivo de las infecciones de transmisión
sexual, todo esto atestigua que los actuales procedimientos han fallado total y
absolutamente».
En su carta, el padre Chambers protestaba por
la poca atención que se daba en el informe a los puntos de vista de muchos
grupos religiosos sobre temas como el aborto, la anticoncepción y la actividad
homosexual. «A pesar de las discusiones teológico/morales que tuvieron lugar
durante las reuniones», añadía, «en el informe no hay intento alguno de
proporcionar un marco moral».
La importancia del
elemento moral en los programas de educación sexual fue puesta de relieve por
un estudio en los Estados Unidos. Según una nota de prensa del 2 de abril del
National Institutes of Health, los adolescentes --especialmente las chicas--
con sólidos puntos de vista religiosos están menos a favor de tener sexo que
los adolescentes menos religiosos. La información surgió de un estudio usando
los datos del National Longitudinal Study of Adolescent Health, una encuesta
comprehensiva de 90.000 adolescentes de entre 7º y 12º grado.
Los programas de
educación sexual de Escocia ya habían sido criticados en mayo por la Iglesia Libre de
Escocia. Según un reportaje del 22 de mayo en The Scotsman, el reverendo Chris
Smart, encargado del comité de juventud de la iglesia, indicaba que no hay
mención alguna al matrimonio en los materiales. También criticaba el fallo de
los programas a la hora de subrayar el mensaje de la abstinencia sexual.
INICIO
Es bueno presentar a
los jóvenes buenos modelos a imitar. La supermodelo Kim Alexis comparte sus
pensamientos sobre el respeto a sí misma, las relaciones sexuales, su vida y su
matrimonio.
Kim habla sobre el autorespeto y sobre cómo abstenerse de las relaciones
sexuales:
Cuando somos jóvenes,
una de las emociones más frágiles es el respeto a nosotros mismos. Recuerda que
los demás te tratan de acuerdo a como sientan que tú te tratas a ti mismo. Lo
que quiero decir es que si te sientes bien contigo mismo, otros, naturalmente,
te tratarán con respeto. Procuramos ganar respeto o mantener el que ya tenemos,
de muchas maneras. Las relaciones sexuales antes del matrimonio nos hacen
perder el respeto a nosotros mismos. Dios nos dio ciertas normas de vida para
que podamos ser felices. Las relaciones sexuales antes del matrimonio siempre
causan sufrimientos y serias consecuencias.
Los jóvenes necesitan comprender que deben decir "NO" a las
relaciones sexuales antes del matrimonio porque son un mal y tienen serias
consecuencias. Una de ellas puede ser el embarazo no deseado y desgraciadamente
muchas mujeres toman la pésima decisión de abortar.
“En la medida en que digas no,
tendrá mucho más valor tu sí cuando lo pronuncies” : ese es un lema de
algunas campañas en USA sobre las relaciones sexuales entre adolescentes. Porque,
no es suficiente con barrer la basura: hay que cultivar; es decir, los jóvenes
deben recibir gradualmente una correcta educación sexual.
La percepción
universal del matrimonio como el ambiente adecuado para el goce de una vida
sexual saludable y el crecimiento de la familia, no puede atribuirse a
creencias religiosas o morales particulares, sino que debe reconocerse como el
resultado de innumerables intentos de ensayo y error. Cualquier modificación de
las costumbres establecidas requeriría una evidencia científica que los
modernos abogados de la actividad sexual desenfrenada han sido incapaces de
proporcionar.
Una sexualidad
entendida sin riesgos y vanalizada, es una sexualidad degenerada, arrancada de
sus fines peculiares. De este modo se está impidiendo a los adolescentes
alcanzar la madurez psicológica a la que tienen derecho, y se les engaña
diciéndoles que se han "liberado".
Comienza ahora un
estudio con muchas referencias científicas desde hace más de 20 años hasta la
actualidad para confirmar una y otra vez la apuesta por la abstinencia.
La sociedad
Americana de Enfermedades Infecciosas afirmaba que "Muchas personas pueden ser persuadidas a cambiar su comportamiento
(respecto a las prácticas de riesgo) si son adecuadamente informadas y aconsejadas.(...)
Una efectiva educación de la salud respecto a las posibilidades de habituarse a
las actividades de alto riesgo, es en este momento el método más importante
para controlar la difusión de la epidemia del SIDA (...) Los esfuerzos en la
prevención primaria deberían incluir la educación de los adolescentes y de los
adultos jóvenes respecto a la transmisión del VIH, y el estímulo de la
abstención o de las relaciones sexuales monógamas". (23)
En la ciudad de
Nueva York el sistema de escuelas públicas sirvió de base para desarrollar un
estudio cuidadosamente científico controlado, que comparaba lo tradicional, las
técnicas basadas en la abstinencia que han funcionado en las generaciones
anteriores, y lo nuevo, esa "educación sexual" o promiscuidad
"protegida" tan ardientemente defendida por otros.
Kirby analizó los
diferentes enfoques de la educación sexual y la prevención de embarazos y ETS.
Concluía que el plan de estudios orientado solamente hacia en conocimiento de
las cosas del sexo ha fallado. Esa conclusión coincide con las teorías de los
antiguos filósofos griegos según la cual el conocimiento y la práctica de la
virtud no se exigen mutuamente; es decir, que se puede saber mucho, pero si no
hay buena disposición ...(24)
En Estados
Unidos, el título XX de la ley de Servicio de Salud Publica de 1981 desarrolló
y evaluó métodos basados en la abstinencia. El primer programa de este tipo,
denominado "Posponer las relaciones sexuales" comenzó en Atlanta en
1983, en las escuelas del centro de la ciudad. "Al final de 8º grado, los estudiantes que no habían participado en el
programa tenían cinco veces más posibilidades de haber comenzado su actividad
sexual que quienes habían seguido el programa".(25)
Se ha
desarrollado un gran número de programas similares, muchos de ellos suelen ser
obra de personas con orientaciones espirituales, pero todos los que han
recibido alguna financiación de fuentes federales, se han mantenido
estrictamente en terreno no religioso. Entre ellos podemos citar el plan
"Community of Caring" de la Fundación Joseph
Kennedy (26), "Teen Ai,d" (27), "Sex Respect" (28), "Teen Choice" (29), y "Free Teens" (30). El común denominador de todos estos programas es que
la abstinencia es la opción más saludable para los adolescentes, y que la
actividad sexual debe reservarse para una relación madura y comprometida y que
educar el carácter es una parte deseable de cualquier sistema educativo. Todos
estos programas han mostrado notable efectividad para reducir la tasa de
actividad sexual y embarazos, resultados que no pueden ostentar ninguno de los
programas basados en contraceptivos y drogas. Resultados similares o mejores se
esperan en cuanto a la transmisión de VIH. Si en temor a que se conciba una
vida nueva, actúa como disuasor, es lógico esperar lo mismo o más, cuando el
riesgo es la muerte.
A modo de
anécdota, también se han realizado programas que subrayan la abstinencia, pero
aconsejan condones como una especie de salvavidas, y no han sido tan efectivos
como los que se apoyan exclusivamente en la abstinencia.(31). Este modo de entender las cosas es el que tienen
muchas personas de buenos criterios y preocupación por sus hijos, pero es una
buena voluntad con escasa reflexión. Es muy corriente en cualquier orden
educacional, que si uno quiere conseguir ciertos objetivos, debe pedir unos
objetivos mayores si quiere obtener los primeros. Es decir, siempre llega Paco con las rebajas, y lo que la
mayoría de los alumnos finalmente cumplen es aquello que les parece suficiente,
rebajando ellos los objetivos que se les plantea. Si alguien de entrada va
aconsejando a los jóvenes que sería bueno la continencia, pero que “si van
lanzados ...” usen condones, ya se está, de entrada, negando el que sean
capaces de esperar a la edad y al marco necesario para las relaciones sexuales.
Sin embargo, si se les explica sólo la continencia, el respeto de sus cuerpos,
la belleza del amor verdadero, entonces, lo que ocurrirá es que la mayor parte
adopten este camino, y que nadie se preocupe, los irresponsables que no hayan
entendido el valor de la continencia, no lo serán además hasta el punto de
querer coger voluntariamente una enfermedad mortal.
Por otro lado,
¿qué necesidad habría de hablar de condones, aunque fuera de forma veraz?, si
ese mensaje ya le sabe todo el mundo, si es en lo que piensan cuando alguien
les habla del SIDA. Ahora, lo que hay que hacer es construir, explicarles lo
que nadie les ha explicado, hacerles ver que son personas capaces de amar, de
dominar la parte animal, de admirar la belleza del mundo, del amor, de la vida.
En otras partes
del mundo también hay programas muy validos sobre la educación de la
sexualidad. Desde hace años, Celebration of Life (COL), entidad afiliada a
Human Life International, ha elaborado un programa que proporciona a los
adolescentes una visión no reductivista de la sexualidad humana. Mientras que
otros pretenden reducir la sexualidad a información, sin moralidad alguna
(aunque sí predican las bondades de los anticonceptivos), se reconoce que esta
educación no es nunca incolora. En la sexualidad también interviene la razón,
la afectividad, la conducta y el carácter. El programa COL se desarrolla en
muchas partes del mundo formando también a profesores que se sienten sin
recursos para dar una buena educación.
Otros programas
muy válidos sobre educación sexual, más recientes, que difieren de ser una
doctrinaria e improcedente exposición de datos, sin inculcar motivos positivos
para un cambio de actitudes, son el desarrollado en Maryland (Baltimore), o el
programa STAR en Santiago de Chile, que la Dra. Pilar Vigil mostró
en Madrid durante el V Simposio Internacional sobre “Avances en la Regulación Natural
de la Fertilidad”
en 1996.
Jane
E. Brody comentaba las consecuencias de las relaciones sexuales precoces en el
International Herald Tribune (, 21-IX-98). Brody recordaba que en Estados
Unidos alrededor del 40% de las chicas tienen un embarazo antes de cumplir 20
años. El índice de embarazos en adolescentes se ha multiplicado por tres entre
1960 y principios de esta década. Luego, se había estabilizado, pero es mucho
más alto que en otros países comparables: el doble que en Inglaterra y Canadá;,
y nueve veces mayor que en Japón. Por eso, "es crucial saber cómo resisten
las presiones" para tener relaciones sexuales. A este propósito cita un
estudio realizado en Nueva Zelanda y publicado en el British Medical Journal en Enero del 2000. Se trata de una encuesta
a 900 jóvenes de 21 años, hombres y mujeres.
Según
el estudio, la edad media a que tuvieron sus primeras relaciones fue 16 años en
el caso de las mujeres y 17 años en el de los hombres. Ahora, "muchos de
los que iniciaron la actividad sexual a principios o mediados de la
adolescencia se arrepienten de haber empezado tan jóvenes". El 54% de las
mujeres y el 16% de los hombres dicen que deberían haber esperado. La
proporción sube al 70% entre las mujeres que tuvieron su primera relación
sexual antes de los 16 años.
Otro
dato aportado por el estudio es que quienes empezaron más jóvenes contrajeron
enfermedades de transmisión sexual (ETS) en mayor porcentaje. Tomando como
referencia la edad de 16 años, resulta que, de quienes empezaron antes,
contrajeron alguna ETS el 16% de los hombres y el 28% de las mujeres, contra el
6% y el 12%, respectivamente, de los que esperaron hasta más tarde. En Estados
Unidos, unos 3 millones de adolescentes al año contraen ETS.
Los
autores del estudio neozelandés explican así el aumento de relaciones sexuales
entre adolescentes: "Los jóvenes
están expuestos a imágenes sexuales a través de los medios de comunicación. La
presión social y de los compañeros puede deberse a que se presenta el sexo como
algo atractivo, placentero y propio de adultos, sin las consecuencias negativas
ni las responsabilidades que implica". Esta idea manca de la
sexualidad resulta perjudicial, como pone de manifiesto otro estudio, publicado
en la revista estadounidense Family
Planning Perspectives que cita Brody: las chicas que tienen relaciones
sexuales a edad temprana suelen sufrir depresión, autoestima baja y una sensación
de que su vida no está bajo su dominio. La autora del artículo añade: "Para que no creamos que las chicas que
tienen relaciones sexuales actúan así; porque no son capaces de resistirse, en
una encuesta de 1992 el 25% de ellas dijeron que su primera experiencia fue
'voluntaria pero no querida'". Brody concluye que "reducir la actividad sexual precoz y
peligrosa exige mucho más que información sobre sexualidad y
contracepción": es necesario
"enseñarles cómo y por qué decir que no". Y menciona algunos
programas educativos dirigidos precisamente a eso.
Fue difundida la noticia aparecida en
el Chicago Tribune (17-XI-98) que a
partir de Enero de 1999 en las escuelas públicas de Chicago se introducía un
nuevo enfoque en la asignatura de salud pública, para enseñar que la
continencia es la mejor manera de remediar las enfermedades de transmisión
sexual y los embarazos de adolescentes. Hasta entonces, una ley de Illinois
exigía que la abstinencia se enseñara sólo como una opción entre otras
igualmente válidas, y que se instruyera a los jóvenes sobre contracepción. A
partir de 1999, se optaba por este nuevo enfoque, que se puso en marcha con un
singular encuentro entre conocidos atletas y estudiantes de 8.000 colegios, en
el que los deportistas explicaron que habían optado por la abstinencia como
elemento básico de su estilo de vida.
En Estados Unidos, en
1995, un 35% de las escuelas impartía la abstinencia como única opción sexual,
según los estudios de dos prestigiosas organizaciones, Kaiser Family Foundation
y Alan Guttmacher Institute (32) ;
incluso, en el resto de los colegios, donde se enseñan métodos anticonceptivos,
la castidad aparecía como principal alternativa. Un 95% de los estadounidenses
apoya que la castidad sea el eje educativo. Los estudios revelan que a una
tercera parte de los adolescentes sólo les enseñan castidad por temor a que
hablarles de los métodos anticonceptivos les dé malas ideas. Con esa política
se pretende, evitar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos de
menores. "El verdadero amor sabe esperar", "Somos vírgenes y
estamos orgullosos de serlo", "Simplemente hay que decir no al
sexo", son lemas comunes en las aulas. No hay estudios completos de la
eficacia de esta política, pero hay indicios de que crece la tendencia a
retrasar la actividad sexual. Grupos que promueven la virginidad, como Heritage
Foundation, se basan en las cifras de enfermedades sexuales, que afectan a casi
ocho millones de jóvenes, y en el porcentaje de embarazos entre adolescentes,
que en 1995 era un 15%, y ha bajado tres o cuatro puntos desde que se habla de
abstinencia en los colegios.
El Congreso republicano en 1995 dio prioridad a la abstinencia en la
educación, de forma que el Congreso destinó 250 millones de dólares (45.000
millones de pesetas) del presupuesto nacional para impartirla en las aulas.
En Gran
Bretaña se ha revisado, desde 1994, la forma de impartir enseñanza sobre la
sexualidad a nivel nacional. El ministro británico de educación John Patten
declaró " que la educación sexual se
impartirá con un conjunto de valores fundamentales ampliamente compartidos,
como:
confianza en uno mismo y disciplina respeto a la autoridad legítima
sentido de la responsabilidad altruismo y necesidad del dominio de sí
dignidad y respeto a uno mismo y a los demás
lealtad y fidelidad capacidad
de mirar al futuro
disfrutar del presente y aprender del pasado"
Un programa el
británico que está dando excelentes resultados. También está dejando en
evidencia que algunos profesores no se
consideran cualificados moral o profesionalmente. Ellos mismos son fruto de la
revolución sexual de los sesenta, y se encuentran en una situación incómoda al
tener que decir a sus alumnos algo que ellos no practicaron. Pero nunca se
sabe, muchas veces quien tropieza es el que mejor puede indicar por dónde no se
debe ir.
Si un buen
profesorado es necesario, también lo son unos gobernantes adecuados. A
comienzos de 1994 John Major tuvo que hacer cambios en su gobierno después de
que algún ministro tuviera que dimitir al divulgarse sus asuntos
extra-matrimoniales. Tales escándalos dejaron la impresión de que algunos
gobernantes tienen, en su vida privada, una concepción muy laxa de la
moralidad, aunque en público defiendan una versión más estricta. Esto se debe a
debilidad, y sobre todo a hipocresía. Pero indica que el retorno a los valores
familiares y morales debe empezar por los mismos gobernantes.
El
Gobierno británico
anunció el 16-3-2000, que sus planes son exigir al profesorado que enseñen a
sus alumnos la importancia que tienen el matrimonio y las relaciones estables
como "pilar fundamental de la sociedad". Según el programa de
educación sexual que ha diseñado el Ejecutivo laborista, los maestros
instruirán a sus escolares en el valor que tiene el retrasar las relaciones
sexuales y advertirán de los riesgos que supone la práctica del sexo a edad muy
temprana.
El Gobierno británico
es imaginativo, y está poniendo sesiones de media hora de llantos de bebé
grabadas en cinta: confía que obligando a las escolares a ese tipo de audiciones
se frenen los embarazos adolescentes y el consiguiente abandono de la escuela
por parte de las menores que son madres. Otra iniciativa disuasoria consiste en
hacer que las chicas empujen montones de paquetes de pañales y de leche en
polvo, con vistas a que vean lo duro de la tarea que les espera si quedan
embarazadas y dan a luz. Estos programa comenzaron a principios del año 2000, y
fueron dotado con más de 2.500 millones de pesetas. El Reino Unido tiene el
récord en la UE de
embarazos de adolescentes: 46.000 de menores de 18 años en 1998, de los que
10.000 corresponden a menores de 16. El programa incluye grupos de discusión
para persuadir a los adolescentes de resistir las presiones ambientales que
conducen a iniciarse en el sexo a edad temprana.
En Gran Bretaña,
a pesar de décadas de feminismo y modernos programas de educación sexual, las
chicas todavía se encuentran en dificultades para regular la actividad sexual.
Un artículo del "Times" (12/4/00) comentaba un informe del gobierno (
"Listen Up" ), en el que un análisis de la situación de un grupo de
jóvenes demostró que la razón principal que está detrás de la decisión de
mantener relaciones sexuales en la adolescencia es que no saben decir
"no" a las propuestas de sus amigos.
El informe del
gobierno, apuntaba que con frecuencia las jóvenes se sienten presionadas a
comenzar la actividad sexual antes de estar preparadas para ello.
Hay estudios más
recientes en Gran Bretaña, que siguen demostrando que la educación sexual
centrada en la abstinencia consigue prevenir mejor los embarazos de
adolescentes (ACEPRENSA. Justo
Aznar 7/2/2001). La mayoría de los
programas desarrollados en Gran Bretaña para prevenir el embarazo de
adolescentes, basados exclusivamente en la utilización del preservativo, no han
sido tenido éxito. Ante este fracaso, el Dr. Trevor Stammers, en un artículo
publicado en el British Medical Journal (BMJ), presenta datos que avalan la
utilidad de programas dirigidos a retrasar el inicio de las relaciones
sexuales.
No hace falta ser
un consumado experto para intuir que el mejor método para reducir los embarazos
de adolescentes es retrasar el inicio de las relaciones sexuales, y lo ideal
sería no tenerlas hasta alcanzar una situación matrimonial estable. Sin
embargo, pocas son las voces de políticos o responsables de la sanidad pública
que se atrevan a lanzar tal mensaje a la juventud. Parece poco realista. Una
excepción fue, hace unos meses, Tony Blair, primer ministro británico. Pues
bien, parece que ahora se presentan datos que apoyan la iniciativa de Blair.
En efecto, en un
informe publicado en el British Medical Journal (321; 1520, 2000), el Dr.
Trevor Stammers comentaba que “las actuales tendencias en la salud sexual de
los adolescentes son causa de preocupación en el Reino Unido”. “Solamente en
Inglaterra casi 90.000 adolescentes quedaron embarazadas en 1997 (...) y la
mitad de los embarazos terminaron en aborto”.
En relación con
las enfermedades de transmisión sexual, el panorama no parece más alentador.
“Entre 1995 y 1997 el incremento de la gonorrea en las adolescentes entre 16 y
19 años fue del 45%. La incidencia de clamidia alcanzó el 53% y la de verrugas
genitales, el 25%”.
Cree el Dr.
Stammers que “la contracepción como piedra angular de la educación sexual de
los adolescentes ha fallado manifiestamente”. “Más del 80% de los embarazos no
deseados se deben a un fallo de la contracepción”. Si se tiene en cuenta que la
mayoría de las campañas de educación sexual orientadas a la prevención de
embarazos y contagio de enfermedades de transmisión sexual han estado centradas
en promocionar la utilización de preservativos, los datos objetivos de la
literatura científica no avalan el éxito de estas campañas. En efecto, “datos
de 1975 a
1991 muestran una correlación positiva entre el
incremento del uso de preservativos en la primera relación sexual y los
índices más elevados de embarazos en adolescentes”.
La abstinencia
tiene sentido. Dice el Dr. Stammers que “no soy el primer doctor en afirmar en el
BMJ que la actividad sexual dista mucho de ser apropiada entre los adolescentes
más jóvenes”, y da algunas referencias bibliográficas en apoyo de este aserto. Especialmente interesante es una
reciente revisión que “recoge diversos estudios de programas destinados a
educar en la abstinencia, que muestran una objetiva reducción en el número de
embarazos entre los participantes en los mismos”. “Los no participantes tenían una probabilidad 15
veces mayor de iniciar relaciones sexuales tempranas que los que habían
participado”.
De nuevo citaremos
estudios y programas realizados en Estados Unidos. Para comprobar cómo
el animar a los jóvenes por la abstención
es equivalente a proponerles ser inteligentes, podemos fijarnos en el trabajo
de un grupo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel
Hill,(33) que
han llegado a la conclusión de que los adolescentes con mayor coeficiente
intelectual tienen sus primeras relaciones sexuales más tarde que aquellos con
inteligencia media. En el estudio se analizaron datos de 12.000 adolescentes
estadounidenses.
Como grupo, los
adolescentes más inteligentes tienden también a posponer las actividades
sexuales menores, tales como acariciar, besar o hacer manitas, indica el
estudio. La doctora Carolyn Halpern, explicaba que un adolescente con un
coeficiente intelectual de 100 (considerado el promedio de inteligencia) es
entre una vez y media hasta casi cinco veces más propenso a tener relaciones
sexuales, en contraste con los adolescentes con índices intelectuales de 120 o
130, en función de su edad y grupo sexual . Según esta investigadora, la
relación entre los índices de inteligencia y el refrenarse de realizar el acto
sexual es igual en todas las razas estudiadas, pero mucho mayor en las chicas
que en los chicos y más frecuente en los adolescentes más mayores. Se supone,
comúnmente, que la relación entre las buenas notas y posponer el acto sexual se
debe al deseo de los adolescentes de salvaguardar sus objetivos académicos,
decía la directora del estudio.
La administración
Bush adjudicó 80 millones de dólares al año para la educación en la
abstinencia. Aunque cualquier fondo para la abstinencia es positivo, la
cantidad no es la que se prometió en un principio.
En un discurso de la campaña de 1999,
Bush dijo que “quería gastar en programas de abstinencia lo mismo que en
programas de contracepción”. Pero los 80 millones no se acercan a los 135 que
los programas de contracepción recibieron en 1999. Todo parece indicar que su
política está siendo saboteada a través del Departamento para el Gobierno y
Presupuesto (OMB).
En Febrero del 2002 Bush se volvía
ratificar anunciando una propuesta de 135 millones de dólares para programas de
educación para la abstinencia. Bush dijo:
"La abstinencia es la manera más segura y la única completamente
efectiva para prevenir los embarazos no deseados y las enfermedades
transmitidas sexualmente. Cuando nuestros jóvenes tienen que escoger entre
auto-control y auto-destrucción, el gobierno no debe ser neutral. El gobierno
no debe asumir que los jóvenes son incapaces de actuar responsablemente.
Debemos promover las opciones buenas."
Es lógico que la
ayuda del gobierno de Estados Unidos a programas de educación sexual que
promueven la abstinencia suscite opiniones encontradas. La Cámara de Representantes
votó a favor de un incremento del 49% en la financiación de la educación en la
abstinencia, informó el 4 de octubre del 2004 el Washington Times. No es
probable que haya una votación en el senado hasta después de las elecciones de
noviembre del 2004. Si se aprobara, el aumento daría a los programas de
abstinencia, para el 2005, 105 millones de dólares en fondos federales,
cantidad superior a los 70,5 millones de dólares del año en curso. Los fondos federales
están «teniendo un impacto», afirmaba Leslee Unruh, presidenta de Abstinence
Clearinghouse. Declaraba al Washington Times, sin embargo, que aun así la
educación en la abstinencia recibe sólo un dólar por cada 12 destinados a los
programas que promueven el uso del condón.
La Asociación Médica
de Texas anunció que apoyará la abstinencia
por considerarla "la forma más saludable y efectiva para prevenir el
embarazo y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre los adolescentes
solteros".
El periódico Houston
Chronicle informó que los médicos reunidos en su asamblea anual debatieron sobre la promoción de la
abstinencia.
El Dr. John Gill, un
cirujano ortopedista de Dallas y uno de los delegados del grupo, afirmó que
"esperamos que la comunidad médica se pronuncie con energía para apoyar a
los padres. No tememos tomar una posición sobre conductas riesgosas ante las
drogas, el cigarro y el licor. No hay razón para que nos asustemos ante la
posibilidad de optar por una
posición en este tema".
Durante el debate, otro médico, el Dr. Jan Realini de San Antonio,
cuestionó las "evidencias científicas" afirmando que la abstinencia
siempre fue "más efectiva" para prevenir los embarazos adolescentes y
las ETS.
Hasta el Instituto
Alan Guttmacher, el brazo de investigación y análisis de la poderosa
organización anti-vida International Planned Parenthood Federation (IPPF),
publicó un "informe" en Octubre del 2000 en el que reconocía los
beneficios de la campaña de abstinencia lanzada en las escuelas de Estados Unidos,
pero paradójicamente reclamaba que los temas de sexo explícito retornen a las
aulas.
Insólitamente, el
estudio reconoce la baja en la tasa de embarazos y abortos entre las
adolescentes norteamericanas, producto en buena medida de la reciente campaña
de castidad y abstinencia promovida por grupos pro-vida; pero señala sin
sustento científico ni estadístico alguno que ésta "podría revertir",
debido supuestamente "a la falta de inclusión de estas discusiones sobre
la actividad sexual explícita".
La explicación a esta
paradoja la daba el P. Matthew Habiger, Presidente de Vida Humana
Internacional, la IPPF
"es un negocio que lucra con la contracepción, el aborto y la educación
sexual. No es negocio para ellos la promoción de la castidad entre los adolescentes
y la planificación natural familiar entre los matrimonios. Y parece que el
Instituto Alan Guttmacher les está preparando el camino".
En Diciembre del 2001
organizaciones de defensa de la vida y movimientos de padres de familia en
Estados Unidos celebraron la decisión del Presidente George W. Bush de nombrar
como nueva Directora Ejecutiva del Consejo Consultivo para el VIH/SIDA a
Patricia Funderburk Ware, una profesional que cree firmemente en el valor de la
abstinencia.
El nombramiento de
Ware, una experta en programas de abstinencia, rompe la tradición establecida
por la anterior administración de nombrar casi exclusivamente a controlistas y
varones homosexuales al Consejo que asesora al Presidente en las políticas para
combatir el SIDA en el país.
Hasta la fecha, nadie
en el Consejo Consultivo consideraba la educación en la abstinencia entre los
jóvenes como un medio efectivo para combatir la difusión de la enfermedad.
"La Casa Blanca no pudo
hacer una elección mejor que la de Pat Ware para esta posición", señaló
Shepherd Smith, Presidente del "Institute on Youth Development", que
se dedica a difundir la abstinencia entre los jóvenes escolares. "Ella
está muy bien informada en el asunto y además comprende las dinámicas de la política,
así como los fundamentos de la medicina y la salud pública," agregó.
Según Michael
Schwartz, responsable de relaciones con el gobierno de la organización de
madres de familia "Concerned Women for America", Ware es "una
firme promotora de la abstinencia sexual" y considera que "no veo que
las críticas o la oposición le impidan impulsar aquello que ella firmemente
cree que es correcto".
"Creo que (los
grupos homosexuales) tendrán que respetar sus opiniones y sus puntos de vista
porque habla con un nivel de conocimiento muy superior en el terreno que el que
otros tienen en este campo", agrega Schwartz.
Según informaba
Zenit.org el 12 de Julio del 2003 , se pone de manifiesto cada vez más que la abstinencia, la nueva tendencia en la educación sexual y sus ventajas
ganan adeptos. Las Vegas, una ciudad que normalmente no se asocia con la
continencia moral, fue el lugar de cita ese año de la National Abstinence
Clearinghouse Conference. La conferencia reunió cerca de 750 personas, informó
el 29 de junio el Los Angeles Times.
El movimiento de
abstinencia ha crecido rápidamente en los últimos años. Hay actualmente más de
1 millón de adolescentes y estudiantes de colegios registrados en la True Love Waits, una de
las campañas de abstinencia, afirmaba el Times.
Uno de los
participantes, Luis Galdamez, educador de la abstinencia en California,
afirmaba que es importante recalcar que cualquiera puede practicar la
abstinencia hasta el matrimonio, incluso si uno ya no es virgen. «Es tu cuerpo.
Es tu elección», afirmaba Galdamez, que habló en el encuentro. «Eres digno de
esperar».
Ese año 2003, la
financiación del gobierno federal a los programas de abstinencia pudo alcanzar
la cifra record de unos 120 millones de dólares, informaba el 24 de marzo el
Washington Times. «Es más alta que nunca», afirmaba el analista de la Heritage Foundation,
Robert Rector. La meta, afirmaba, queda en al menos 135 millones de dólares al
año, con lo que la financiación de la abstinencia estaría a la par del gasto en
educación anticonceptiva.
«La educación en la
abstinencia tiene mucho valor al promover una alternativa viable a la actividad
sexual», y puede reducir los riesgos de embarazo imprevisto, enfermedades de
transmisión sexual y las familias uniparentales, afirmaba el senador de Estados
Unidos Arlen Specter, un republicano de Pennsylvania.
Se han citado buenos programas de educación sexual en Estados Unidos, en Gran
Bretaña y en España. Otros países se suman. En Chile, un grupo está organizando
talleres para adolescentes sobre temas que implican la salud sexual, informaba
el 2 de abril el periódico El Mercurio. El grupo Fundación Chile Unido intenta
reducir el índice de embarazos entre los 15 y 19 años, que ha aumentado en los
últimos años. El programa cubre una amplia variedad de temas, desde explicar
las etapas del desarrollo físico y psicológico, y consolidar la autoestima,
hasta la promoción de la abstinencia.
No hay que pensar que hablar de la abstinencia es utópico, los datos son
favorables. Un informe publicado en abril del 2003 por la Heritage Foundation
proporcionaba abundante información sobre los beneficios de la abstinencia. El
estudio, «Abstinence Until Marriage: The Best Message for Teens» (Abstinencia
hasta el Matrimonio: el Mejor Mensaje para los Adolescentes), explicaba las
consecuencias negativas de una actividad sexual precoz. Las madres adolescentes
no casadas tienden a vivir en pobreza y depender de la asistencia social, y
sólo el 50% de ellas pueden terminar la secundaria mientras son adolescentes o
jóvenes. Además, es más probable que los niños nacidos de madres adolescentes
tengan peores notas, dejen el colegio sin graduarse, sufran abusos o no se les
cuide, tengan un hijo como adolescentes no casados, y se vuelvan delincuentes.
La Heritage
Foundation también destacaba el alto riesgo
de contraer una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Cada año 3 millones de
adolescentes – el 25% de los adolescentes sexualmente activos- se infectan con
una ETS. El informe explicaba que, si no se tratan, estas enfermedades pueden
llevar a la enfermedad inflamatoria pélvica, a la infertilidad y al embarazo
ectópico. Los estudios también han demostrado que más de 15% de las mujeres
adolescentes sexualmente activas están infectadas con el papilomavirus humano
(HPV), un virus incurable presente en casi todos los cánceres cervicales.
El estudio criticaba
muchos de los programas en uso de educación sexual de adolescentes. La mayoría
de las escuelas enseñan programas de «sexo seguro» que normalmente se limitan a
proporcionar información sobre la sexualidad, dejando que los adolescentes
tomen sus propias decisiones. En estos cursos, se menosprecia la abstinencia y
se anima a la actividad sexual y al uso del condón, observaba la Heritage Foundation.
Un informe del 2002 del Physicians Consortium, que investigó los programas
sexuales comprensivos de los Centros para el Control de Enfermedades, reveló
que la abstinencia apenas se mencionan.
Los efectos positivos
de retrasar la actividad sexual vuelven a ser defendidos de forma contundente
en estudios publicados por la Heritage Foundation, con sede en Washington. El
21 de septiembre del 2004, la organización publicaba un informe titulado:
«Teens Who Make Virginity Pledges Have Substantially Improved Life Outcomes»
(Los Adolescentes que hacen Promesa de Virginidad mejoran sustancialmente sus
Salidas en la Vida).
El informe
proporciona evidencias sustanciales que demuestran que los adolescentes que se
comprometen públicamente a refrenar su actividad sexual tienen menos
probabilidades de embarazos adolescentes. Y probablemente tengan menos parejas
sexuales.
El estudio citaba
datos del National Longitudinal Study of Adolescent Health, financiado por el
gobierno, que muestran que el comportamiento de los adolescentes que hacen un
compromiso por la virginidad es significativamente diferente del de aquellos
que no han hecho tal compromiso. Las adolescentes que han hecho dicho
compromiso sufren un tercio menos de embarazos antes de los 18 años.
El informe de
Heritage también observaba que casi dos tercios de los adolescentes que no han
hecho promesa de virginidad son sexualmente activos antes de los 18 años. Por
contraste, sólo el 30% de los adolescentes que se conoce que han hecho dicha
promesa son sexualmente activos antes de los 18 años.
Aunque quienes hacen
un compromiso por la castidad pueden romper ocasionalmente dicho compromiso, el
informe observa que el retrasar el comienzo de la actividad sexual tiene
algunos efectos positivos. Uno es reducir el número de compañeros sexuales a la
mitad. Las encuestas citadas en el informe muestran que los beneficios duran
hasta la edad adulta. Por ejemplo, las mujeres que eran sexualmente activas en
la temprana adolescencia son menos propensas a tener matrimonios estables a sus
30 años, si se compara con las mujeres que esperaron.
Otra ventaja es la
reducción del número de hijos nacidos fuera del matrimonio. El informe observa
que es siete veces más probable que los niños nacidos y crecidos fuera del
matrimonio vivan en la pobreza, en comparación con aquellos nacidos y crecidos
en familias casadas. Asimismo, son más propensos a ciertos problemas sociales,
que van desde el crimen a las dificultades emocionales.
Las adolescentes que
hacen la promesa de refrenar su actividad sexual tienen sustancialmente menos
probabilidades de dar a luz en sus años adolescentes o en sus primeros veinte.
A la edad de 18 años, 1,8% de quienes han hecho la promesa en firme han dado a
luz, en comparación con el 3,8% de las que no han hecho dicha promesa.
«Desgraciadamente»,
observa el estudio, «los adolescentes de hoy viven en una cultura popular
saturada de sexo que celebra el sexo a edad temprana». Las instituciones
sociales que enseñan los valores de la abstinencia pueden jugar un papel
importante a la hora de ayudar a los adolescentes ante la presión de los medios
y de sus compañeros, concluye el informe.
Otro informe
publicado por la
Heritage Foundation ayuda a explicar porqué los programas de
abstinencia pueden ayudar a cambiar el comportamiento de los adolescentes. El
estudio «Educación en la
Comprensión del Sexo vs. Abstinencia Auténtica: Un Estudio de
Currículums en Competencia» fue publicado el 10 de agosto del 2004. Explicaba
que en el pasado había dos posiciones básicas ante la educación sexual. Estaba
la posición del «sexo seguro», que anima a los adolescentes a usar
anticonceptivos, especialmente condones; y la educación en la abstinencia, que
se enfoca en retrasar el comienzo de la actividad sexual.
Un artículo, publicado en abril en la revista Adolescent and Family Health, presentaba
evidencias de los resultados positivos de los programas de abstinencia. El
artículo «Análisis de la Causas
del Declive en los Nacimientos Extramaritales y en los Índices de Embarazo
entre los Adolescentes desde 1991
a 1995», concluía que el aumento de la abstinencia
sexual ha jugado «un importante papel» en la reducción de los índices de
embarazos adolescentes. El artículo también observaba que los estudios
empíricos están empezando a revelar la efectividad de la postura de abstinencia
en la educación sexual.
Una encuesta llevada a cabo a principios del 2004 revelaba que los padres
querrían que se diera más atención a la abstinencia, informó el 13 de febrero
el New York Times. Los resultados de la encuesta fueron hechos públicos por
algunas organizaciones, entre las cuales están Christian Coalition of America,
Focus on the Family, Concerned Women of America y la National Abstinence
Clearinghouse.
Mientras que muchos padres están a favor de
que las escuelas enseñen los fundamentos básicos de la educación sexual,
desaprueban la dirección más explícita que se usa en las clases de educación
sexual. «Cuando preguntas a los padres de una forma vaga y eufemística sobre la
educación sexual comprensiva, responderán de una forma», afirmaba Peter Brandt,
director de encuestas de Focus on the Family, una de las organizaciones que
respaldaron la encuesta. «Sin embargo, si avanzamos más en términos de lo que
realmente se enseña a los niños, los padres se oponen más».
Programas con éxito
demostrado, son los desarrollados en Uganda. Uganda es noticia por la
reducción en las infecciones del VIH entre 1992 y 2002, período en el que se ha
pasado de una tasa del 26 por ciento a un 8. Es el resultado más visible de un
programa de educación para la vida diseñado por la Iglesia en el país
africano, un trabajo basado en la abstinencia y la fidelidad en el marco de una
promoción global de cambios de conducta. La iniciativa, promovida por la Escuela Católica
de Discipulado y Evangelización San Felipe y llevada a cabo por el Movimiento
Juventud Viva, tiene como pilares “hacer opciones de vida bien fundamentadas” y
“proponer valores para el bien vivir”.
Esta acción, además, se ha extendido recientemente a otros países africanos
azotados por la pandemia, como Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe.

A través de talleres dirigidos a jóvenes, el programa parte de una serie de
convicciones que sus promotores clasifican así: “Los individuos y las
sociedades tienen la capacidad inherente para cambiar actitudes y
comportamientos, la abstinencia y la fidelidad son los mejores métodos de
prevención a la hora de luchar contra el SIDA, los cambios de conducta son la
estrategia esencial para vencer la pandemia y todo es posible apoyados en la
fuerza del Espíritu”. Toda esta información se recogió en la edición de
enero-febrero del 2005 del boletín FAMILIA MARIANHILL, editado por los
Misioneros de Marianhill, que desarrollan su actividad misionera en Uganda y
otras zonas del continente.
Según la publicación, el programa Educación
para la vida: un proceso para el cambio de conducta “se ha convertido en el
instrumento más eficaz a la hora de prevenir el SIDA” tanto en parroquias como
en misiones y entidades diversas de la archidiócesis de Bulawayo (Zimbawe). Con
el objetivo de reducir el SIDA entre la juventud, sus destinatarios son los
ciudadanos que tienen entre 11 y 30 años de edad. “Los que trabajan e la
escuela San Felipe están convencidos de que promover un cambio de conducta en
el comportamiento de los jóvenes es la estrategia correcta de cara a vencer
esta pandemia”, explica la revista.
El proyecto “para la esperanza”, como lo define FAMILIA MARIANHILL, parte de la
idea de que la información sobre la enfermedad no es suficiente para que se
produzca un cambio entre la juventud. Por ello, la metodología “involucra desde
el principio a los propios jóvenes en el desarrollo del programa, intentando
que sean ellos mismos los que descubran o redescubran su propia identidad, sus
metas, los valores y las exigencias morales”. En la misma línea, la publicación
subraya que “poco a poco se les va capacitando para que se fijen de manera
refleja en su manera de vivir la sexualidad y vean qué aspectos de esa vivencia
deben ser modificados”.
Las sesiones que se organizan como talleres plantean a los participantes
preguntas “sobre sus vidas y maneras de vivir, capacitándoles para hacer
opciones de vida bien fundamentadas”. De esta forma, los jóvenes “van
comprendiendo las claves del comportamiento humano y la necesidad de un cambio
de conducta, si así fuera necesario”. En definitiva, se ayuda al individuo a
saber y aceptar que un cambio de conducta es posible, que uno mismo puede
prevenir el contagio de la infección. “El comportamiento de cada uno hará luego
que la sociedad sea buena o mala. Cada uno puede contribuir positivamente a la
construcción de una sociedad mejor”, explica la publicación. La Escuela Católica
San Felipe ha realizado hasta ahora 35 talleres de 4 días de duración en los
que han participado 3.000 jóvenes.
INICIO
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