4-3-10
El SIDA repunta en
Uganda

Uganda,
el país africano conocido durante años por su éxito en la prevención del SIDA,
vive últimamente horas bajas, con un nuevo repunte en la tasa de infecciones
El cambio de tendencia hace temer una nueva oleada de
extensión de la enfermedad en otros países africanos, en un momento en que las
ayudas económicas –sobre todo de Estados Unidos– se
han estancado y las medicinas no llegan en la misma proporción a los centros de
atención.
Pero, ¿cuál es la causa de este repunte? Médicos,
organizaciones no gubernamentales e investigadores coinciden en afirmar que la
extensión de los tratamientos médicos entre la población afectada desde 2005 ha llevado a los
ugandeses a confiarse y relajar algunas medidas que en otro tiempo fueron la
clave de su triunfo. Así lo explica David Kihumuro
Apuuli, director de Uganda AIDS Commission:
“hemos dejado de mirar hacia la prevención para centrarnos en el tratamiento y
el cuidado”. El resultado es que las nuevas infecciones han comenzado a crecer
-unas 135.000 al año- y la tasa de prevalencia, es
decir, la proporción de personas que sufren una enfermedad en relación con el
total de personas estudiadas, se sitúa en el 7%, según datos recientes
recogidos por The Wall Street Journal.
La mayor disponibilidad de antirretrovirales
en los últimos cinco años, como consecuencia de la ayuda internacional, ha
supuesto un avance. Pero ahora se observa que también ha actuado como un
potente inhibidor, un freno a las medidas de precaución; ha desaparecido el
temor al contagio y se han olvidado temporalmente las consecuencias negativas
de la enfermedad. “La gente piensa que tomar antirretrovirales
equivale a curarse del VIH”, afirma Joseph Lubega, un
activista de las campañas contra el SIDA.
Cuando falla la fidelidad
Este espejismo, un efecto que los científicos conocen como
“compensación de riesgos”, incide directamente en la conducta sexual, y el
número de parejas sexuales de los ugandeses se ha vuelto a ampliar. Así, se ha
debilitado uno de los tres puntos de apoyo de la famosa campaña de prevención
desarrollada durante años por el Gobierno de Uganda, que proponía la
abstinencia sexual hasta el matrimonio (A), la fidelidad posterior (B) y el
recurso a los preservativos en último extremo (C), con una sencilla fórmula,
ABC, resumen de las siglas de esas mismas medidas en inglés. Precisamente, Edward Green, director del
Proyecto de Investigación sobre la prevención del SIDA y autor del libro Rethinking AIDS Prevention
(2003), lleva explicando desde hace ya unos años que por este tipo de conducta
sexual las estrategias para combatir el SIDA no pueden aplicarse
automáticamente a los países de África subsahariana,
porque no tienen la misma eficacia.
Mientras en América y Europa el inicio de una relación
sexual suele significar la ruptura con la anterior, en amplias zonas de África
resulta frecuente mantener relaciones de larga duración con dos o más parejas
regularmente. El único modo de salir de esta red de contagio de manera eficaz
y, por tanto, de frenar el virus, es la decisión de vivir una relación fiel,
algo que se comprobó en Uganda durante el plan ABC.En
aquellos años la fidelidad a una sola pareja subió del 59 al 79% entre los
hombres y del 77 al 91% entre las mujeres, con lo que la tasa de infección se
redujo hasta el 4% (ver Aceprensa 2-4-2009), pero
ahora está volviendo a crecer.
Compensación del riesgo
La extensión del denominado cóctel de antirretrovirales
también ha transmitido el fenómeno de “compensación del riesgo” al uso de
preservativos, según explica al Wall Street Journal Lubega, que acumula en la oficina de su organización
decenas de miles de preservativos, que los ugandeses no le piden. “Ya no se
usan como antes”, asegura, porque se minimiza el peligro.
El efecto inhibidor no solo se experimenta a nivel personal
sino que también ha llegado a las actuaciones de las ONGs,
que repiten la misma batalla ideológica que enfrenta a los congresistas
americanos a la hora de decidir qué parte de sus presupuestos dirigen a
difundir la abstinencia y la fidelidad, y qué parte al uso del condón.
El debate acerca de la eficacia del preservativo en África
–al que Benedicto XVI contribuyó con sus aclaraciones- se apoya en datos
comprobados. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que pueden ser muy
efectivos para prevenir la transmisión del VIH “si se usan de modo correcto y
sistemático”, pero en África no más del 5% de la población lo hace así, según
afirma Norman Hearst, profesor de Epidemiología de la Universidad de
California. La subida en el número de enfermos de SIDA que afecta a Uganda y
que probablemente se extenderá a otros países africanos, llega en un momento
complicado, en el que las clínicas del país empiezan a notar la escasez de ayudas
americanas, como consecuencia de las restricciones presupuestarias. Tras siete
años de funcionamiento de un ambicioso programa de distribución de fármacos, el
crecimiento de los fondos americanos destinados a este fin –con los que se
financia casi la mitad de la ayuda mundial contra el SIDA–
se ha ralentizado de manera alarmante, mientras sigue creciendo el número de
afectados que requieren medicinas.